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Navidades en tiempos de Omicron

¡Feliz año nuevo! Qué barbaridad, ¡cuánto tiempo sin escribir! Tengo que decir que han sido unos meses muy alocados. La causa principal de estrés, fue que ¡conseguimos ir a España a pasar las vacaciones de Navidad!

Las fronteras, que cerraron el día 12 de marzo de 2020, se reabrieron el 8 de noviembre de 2021, tras 20 meses cerradas. Los expatriados llevábabamos meses sin poder ver a nuestras familias, pese a estar vacunados, pese a que nuestros países estaban en mejores situaciones epidemiológicas que Estados Unidos. Pero finalmente, se empezaron a oír rumores fuertes en redes sociales, y se anunció la apertura el pasado septiembre.

Con mucha alegría, reservamos los billetes para volver a España, y aprovechando, nos decidimos quedar todas las Navidades. Nos leímos la información sobre lo que necesitábamos para entrar, y cogimos cita para el refuerzo de la vacuna, por si acaso.


Y entonces, como si del malo de un videojuego se tratase, apareció Omicron. Hay que decir que, hasta entonces, la sensación que se respiraba por aquí era de prácticamente normalidad. No había que llevar mascarilla en exteriores ni en la mayor parte de los interiores, pese a que eso quedaba a discrección del comercio. En algunos lugares pedían el pasaporte de vacunación (el estado de New York tiene uno propio), pero como norma general, todo estaba muy tranquilo.

Cuando se descubrió Omicron, el estado de New York declaró preventivamente el estado de alarma, aunque aún no se habían detectado casos. Curiosamente, los primeros síntomas se detectaron en un viajero que vino a una convención de manga y anime, la Anime NYC 2021, a la que varios de nuestros amigos atendieron con sus hijos (ninguno cogió nada). Y poco a poco, Omicron fue tomando Manhattan. Pero como al principio fue lento, y la ciudad estaba en Navidad, la gente se echó a la calle deseosa de luces, compras, fotos para Instagram, y algo de normalidad. Nosotros bajamos un par de veces en diciembre y una noche, había tanta gente junto al famoso árbol de Navidad del Rockefeller Center, que nos quedamos atascados en la multitud. Y no todo el mundo llevaba mascarilla en aquel momento. Para mí, que he podido experimentar el Manhattan casi vacío de pandemia, fue algo impactante y agobiante. Hacía mucho tiempo que no tenía a tanta gente a mi alrededor.

Multitud en el Rockefeller Center la primera semana de diciembre de 2021. Aunque no se aprecia toda la gente que había, se puede ver que no todos llevan mascarilla.

Con todo esto, empezaron las primeras alertas de posibles contactos con positivos. La primera que tuvimos nosotros, fue nada más encender el móvil al aterrizar en España. Y a partir de ahí, fue un no parar. Muchísima gente conocida cogió Omicron cuando estábamos en España. En olas anteriores, yo conocía a una o dos personas afectadas. Pero esta vez, era una exageración: familia y amigos, niños y mayores, gente aislada y gente que salía mucho. Nosotros nos hacíamos tests de antígenos cuando veíamos algún problema (que encima se agotaban enseguida en las farmacias), pero nos sentíamos constatemente como si estuviésemos esquivando balas. El miedo generalizado al contagio nos empezó a permear y, cuando antes habíamos ido por la calle sin mascarilla, en España ni se nos ocurría. Todo el mundo llevaba, además. Y cuando aquí no habíamos tenido problemas con entrar en todos lados y estar con otras personas, aquí reducíamos los encuentros lo máximo posible e intentábamos estar en terrazas siempre. No éramos los únicos: muchos amigos en España no habían dejado esas precauciones en toda la pandemia. Y eso que se notaban las vacunas: síntomas mucho más leves que antes, y los que conocíamos se recuperaban mucho más rápido. Pero ahí estaba ese miedo. Y que en nuestro caso, también estaba fomentado por el hecho de tener que coger un avión de vuelta con un test limpio…

Finalmente, tuvimos la suerte que no nos contagiamos y pudimos volver a casa sin mayores problemas. ¿Sería porque teníamos el refuerzo reciente? ¿Sería que tuvimos suerte o que nos cuidamos muy bien? No lo sé, supongo que ya nos tocará, pero no esta vez.

Me quedé, sin embargo, pensando en que es curioso el contraste que vimos. ¿No se debería tener menos miedo en un país donde el índice de vacunados es tan alto? Quizás sí, pero el respeto al virus que vimos en España era muchísimo mayor que aquí. Como datos, decir que ahora mismo, el porcentaje de vacunación de EEUU es del 63,3%, y el de New York es del 73,5% (el séptimo más vacunado). Y España tiene un alucinante 90,6%.

Al volver a los Estados Unidos, ya hemos visto que se ha reinstaurado el uso de mascarillas obligatorio en interiores, y que más gente la lleva por la calle. Es más, por fin ha empezado aquí el debate sobre qué mascarilla es mejor, que se dio en España al principio, ya que aquí sólo es obligatorio cubrir la nariz y la boca con tela, y mucha gente usa pañuelos o bragas. Y es que en los últimos 15 días se han registrado casi 11 millones de casos nuevos. En España, en toda la pandemia, no se ha llegado a los 9 millones.

Y con todo, aquí se sigue notando menos miedo. ¿Por qué será?

Lo que llega con el invierno

Los días son ahora muchos más cortos. Con el cambio de hora, empieza a anochecer sobre las 4 de la tarde, y ya empieza a notarse el frío, sobre todo por las noches. Atrás queda ya Halloween (que por cierto, me he dado cuenta que he empezado a pronunciarlo Hal-o-WIIN), pero ya casi estamos en Acción de Gracias y luego enseguida Navidad. Aún nos queda hasta llegar a las temperaturas más frías, pero ya hay que sacar los abrigos y poner algunos días la calefacción. Y con el frío, empieza el fenómeno que, para mí, es lo que verdaderamente define el invierno aquí: los calambres.

No es algo que la gente suela comentar cuando habla del invierno en Nueva York, pero es innegable. La calefacción y los calentadores, secan el ambiente, y esto combinado con el frío exterior hace que haya muchísima carga de electricidad estática. ¿Y esto que supone? Pegarse calambrazos terribles todo el tiempo. Pomos de puertas, interruptores de la luz, manijas de coches, estanterías del supermercado, darle la mano a alguien para saludarle… ¡A veces las chispas son tan grandes que las puedes ver! Para mí, ¡fue una impresión! Por cierto, en inglés se llaman electric shocks. ¡Muy apropiado!

¿Qué más afecta a que haya más calambres? Las prendas de lana (ahora, que es cuando se usan), las secadoras de ropa (hay que usar toallitas especiales) y, sobre todo, las moquetas. Odiosas moquetas. En casa tenemos moqueta en las habitaciones, algo que es por desgracia muy común aquí, y es nuestra perdición. Tenemos que descargarnos en objetos metálicos cada cierto tiempo, porque los calambres pueden ser tremendos. Más de una y más de dos veces, me he levantado a por algo y al volver me ha pegado un calambrazo el teclado del ordenador. Calambrazo y susto, que encima te dejan frita y perjurando. 😭

Métodos para prevenir la estática en la ropa, toallitas y pelotas de lana para la secadora.

Este año todavía no ha empezado fuerte, pero vamos a ver si nos compramos un humidificador para controlar la humedad del ambiente y así intentar mantener a raya el horror de los calambres. ¡Esperemos que funcione! 🤞

Naturaleza salvaje

Halloween está a la vuelta de la esquina, y el tiempo empieza a refrescar bastante. Así que las ganas de hacer actividades al aire libre son ahora muy altas, porque sabemos que dentro de poco va a hacer demasiado frío. Además, los árboles están preciosos y todo esto está lleno de senderos para andar y hay animales por doquier. Pero este hecho, que es muy atrayente, puede también ser directamente peligroso. Es por ello que os quería enseñar fotos de algunos carteles de advertencias de animales salvajes que hemos encontrado en nuestros viajes por Estados Unidos. Estos carteles se encuentran normalmente en zonas públicas y dan información y precauciones a tomar con los animales que puedes encontrarte cerca. Como norma general, es importante no dar de comer a ningún animal salvaje y procurar dejarles espacio. Esto es verdad para todos, desde ardillas hasta ciervos, que parecen inofensivos, pero igual no lo son tanto. Sobre todo porque muchos transportan garrapatas… Normalmente no pasa nada, pero hay que ir con cuidado. Porque la naturaleza es maravillosa, pero también hay que respetarla.

Osos

Cartel encontrado cerca de Chapel Pond, en Keene Valley, NY.

Los osos no son ninguna broma, y en el norte no es tan difícil encontrárselos. En una carretera preciosa, paramos para ver las vistas y nos encontramos este cartel, cerca del comienzo de una ruta de senderismo. En él podemos leer, malamente, lo siguiente:

¡Atención! Actividad alta de osos negros

GUARDE la comida, la basura, la comida de animales o los artículos de aseo en su vehículo o en un contenedor a prueba de osos.

NUNCA deje comida, neveras o mochilas desatendidas.

NO coma en el mismo sitio en el que duerma.

NUNCA dé comida a un oso.

Si el oso se aproxima, HAGA RUIDO y RETROCEDA DESPACIO, NO CORRA.

La última línea no es muy legible, pero entiendo que pide que se reporten los encuentros con osos al DEC (Department of Environmental Conservation o Departamento de Conservación Medioambiental).


Coyotes

Cartel encontrado en el parque estatal Brenton Point, en Newport, RI.

Los coyotes pueden llegar a ser bastante peligrosos, pero también pueden resultar simpáticos porque parecen perros, un poco como le pasa a los zorros, o a los coydogs (el híbrido de perro y coyote).

Este cartel nos lo encontramos visitando Nueva Inglaterra, no muy lejos de Newport, que es una ciudad muy turística en verano. Este punto, cerca de una zona de picnic al lado de un parque, era también el comienzo de un parque nacional. Podemos leer:

Aquí viven coyotes

Alimentarlos va en contra de la ley.

Por favor, quite o elimine cualquier desperdicio comestible, incluyendo comida de picnics, fruta y otros snacks, y cualquier cebo o restos de limpiar pescado.

Los restos de comida aumentan el tránsito de coyotes y las oportunidades de que interactúen con personas y mascotas. También atraen a otros animales carroñeros como mapaches o mofetas.

¡Ayúdenos a mantener la vida salvaje, salvaje!


Tiburones

Cartel encontrado en la playa Lighthouse, en Chatham, Cape Cod, MA.

¿Puede haber algo más terrorífico que llegar a una playa para bañarte y encontrarte este cartel en la entrada? Desde luego, a mí me impactó. En el cartel se lee:

PELIGRO

Grandes tiburones blancos cazan focas en las aguas poco profundas de esta playa. A lo largo de esta costa, los tiburones blancos han matado y herido de gravedad a varias personas

Conozca el riesgo cuando se meta dentro del agua.

Descarge la aplicación Sharktivity para recibir alertas y comunicar avistamientos.

A mí lo de la aplicación me alucina, pero la verdad es que es útil…

¡Por cierto! Dato «divertido»: ¡A muy poca distancia de esta playa se grabó la película de Tiburón (Jaws)! 🤭


Focas

Cartel encontrado en el parque nacional Breezy Point Tip, en New York.

Parece como que las focas fueran solamente de climas polares, pero aquí también hay. Son relativamente frecuentes en la costa, sobre todo en playas apartadas de los turistas, playas privadas (las cuales hay muchísimas más de lo que parece) o playas protegidas.

Este cartel lo encontramos en una playa de un parque nacional, pero muy cerca de la ciudad: justo debajo de Brooklyn, y con vistas de Manhattan de lejos. Podemos leer lo siguiente:

Es normal ver focas o cachorros de focas solos en la playa. Este comportamiento es conocido como arrastre o descanso.

Permanezca a 150 pies de las focas (la longitud de tres autobuses escolares).

No acose, toque, alimente, dañe o moleste a las focas.

El acoso sucede cuando nuestro comportamiento cambia su comportamiento.

Mantenga a las mascotas con correa.

Limite el tiempo que está con los animales a menos de 30 minutos.

Recuerde que las focas son animales salvajes que pueden morder y transmitir enfermedades.

Si una foca aparece herida o enferma, llame al teléfono 24 horas de New York Stranding Hotline.


Garrapatas

Cartel encontrado en el Saratoga Spa State Park, en Saratoga Springs, NY

Las garrrapatas puede que sea el animal más peligroso que haya por aquí. Y el motivo es lo sencillo que es que te pique una y que sus picaduras pueden tener consecuencias graves si no se tratan, como la enfermedad de Lyme. Por eso, es bastante normal que haya carteles advirtiendo de ellas en cada parque, y no es difícil comprar repelente para ellas en cualquier supermercado. Es más, es muy recomendado, sobre todo en verano.

Hay que decir también que los ciervos son uno de los principales vectores de transmisión de garrapatas. ¡Así que ni se os ocurra tocarlos!

Este cartel es una captura de pantalla de una excusión que hicimos por una ruta en el parque estatal de Saratoga Springs, al norte de Albany. En el cartel pone lo siguiente:

PELIGRO

Las garrapatas en este área PUEDEN causar.

ENFERMEDAD DE LYME y otras enfermedades transmitidas por garrapatas.

Para evitar mordeduras de garrapatas:

  • Considere usar repelentes de insectos; siga las instrucciones de la etiqueta.
  • Camine por el centro de los senderos, evitando la hierba alta y los arbustos de los bordes del camino.
  • Busque diariamente garrapatas en usted, sus hijos y sus mascotas.
  • Extraiga cuidadosamente las garrapatas que estén adheridas. Unas pinzas de punta fina es el método que mejor funciona.
  • Dúchese justo después de estar al aire libre.

Poca broma las garrapatas, vamos siempre con cuidado. Porque además, ya conocemos a alguna persona a quien le han mordido 😥.


¡Espero que os haya parecido curioso! Y que hayais aprendido sobre los encuentros con la vida salvaje de aquí. Hay muchos más animales, y muchos más carteles curiosos, intentaré ir recopilando más de ellos. ¡Para que no digáis que no os he advertido!

Comida o Snacks

Hace poco empecé a ver que volvía a haber excasez de algunos productos básicos. Empezó con algunos productos lácteos, y luego comenzó a verse poco papel higiénico de nuevo, como pasó al principio de la pandemia. Así que busqué información sobre ello, y vi que efectivamente había problemas de suministros en varias partes de Estados Unidos. Los artículos que leí, señalaban como causa principal la escasez de trabajadores (de la que probablemente hable en otra entrada), que afecta tanto a la cadena de suministros como a la distribución. Y también nombraban qué era lo que más faltaba: papel higiénico, nata, latas de conservas y de bebidas, y… ¿Lunchables?. ¿Qué son los Lunchables? Los artículos hablaban de padres preocupados que no podían encontrárlos por ninguna parte…

Así descubrí que Lunchables es una marca que comercializa comida en cajitas de plástico, preparadas para que los niños se lleven al cole. Hay varias marcas más de este tipo, creadas con la idea de ahorrar tiempo y dinero del comedor a los padres, que pueden mandar a su hijo con eso en la mochila para comer. El problema, es el contenido de esa cajita. Las hay de varios tipos, pero normalmente son crackers de pan, un par de rodajas de queso, otro par de fiambre, una barrita de chocolate y a veces hasta una bebida. Estas cajitas han sido ampliamente criticada por contener grandes cantidades de sodio y grasas en una sola ración, y por tener un muy bajo contenido nutricional. Desde finales de los años 90 se llevan denunciando, y algunas marcas han sustituído y mejorado sus packs para hacerlos más sanos. Pero aún así… ¿los padres están en serio deseosos de dar esto de comer a sus hijos?

Cajitas de snacks para el cole, recién repuestas.

Todo esto me llevó a reflexionar un poco sobre varias cosas que ya había visto con la relación de los americanos con la comida. Por supuesto, no se puede generalizar, pero se ven patrones que parecen comunes, así que voy a intentar aportar también algunos datos. Y el caso es que me gustaría hablar de algo que para mí es claro: a los americanos les encantan los snacks. Entendemos como snacks raciones pequeñas de comida que se pueden transportar fácilmente, para que partamos de la misma base, es decir, patatas fritas, chocolatinas, palomitas, frutos secos, galletas, barritas, etc.

Una empresa americana, Go Raw, hizo el pasado junio una encuesta a 2000 americanos sobre sus hábitos alimenticios. Descubrieron que 7 de cada 10 llevaban siempre encima algún tipo de snack, y que el 51% de ellos sustituía una comida real por snacks al menos 3 veces a la semana. Los snacks son convenientes, pero me da la sensación que mucha gente los usa demasiado, y se me hace raro pensar en sustituír una comida sólo por ellos… Y sí que es verdad que quí hay mucha gente que come cada poco tiempo, parece algo muy normal. Recuerdo que una vez fuimos a un museo al aire libre con unos amigos de aquí, y me sorprendió que para una visita de dos o tres horas, llevaran barritas energéticas, pistachos y manzanas.

Hay que decir también que muchos americanos no están acostumbrados a cocinar ni a las comidas caseras más allá de las festividades familiares. Empezando con el colegio, los amigos que tienen hijos aquí nos comentan que los menús de los comedores son poco variados y, aunque incluyen opciones vegetarianas, los platos suelen ser pizza, pasta, hamburguesa y tacos. (Podéis ver aquí varios menús de las escuelas públicas de NY). Así conocimos el otro día a un par de chavales de 12 años que únicamente les gustaba la pizza de queso, los tenders de pollo y, a uno, el sushi… Y aunque existen clases de cocina en el colegio, los hijos de nuestros amigos cuentan que en ellas les enseñan a usar el microondas para hacer palomitas y cosas así.

Si sumamos todo esto a una cultura donde se trabaja muchísimo y no hay tiempo de sobra, el resultado es que hay mucha gente que no suelen cocinar en el día a día de forma habitual. Aunque hay muchos que les gusta cocinar, lo normal es hacerlo el fin de semana cuando hay tiempo (el ejemplo perfecto son las barbacoas). Pero tampoco es normal salir a comer a restaurantes a diario, porque es algo muy caro. Hay dos soluciones alternativas a esto: la comida preparada, que venden en supermercados, tiendas de conveniencia y hasta gasolineras, y la comida congelada. Y la comida rápida, por supuesto. Estos tipos de comida no son malos de por sí, pero muchas de ella tiene altos contenidos en sodio y grasas trans, con lo que no siempre son realmente sanas. Se puede leer sobre el sodio en la web de la CDC. Pero es verdad que esta comida (sobre todo la congelada y la rápida) es mucho más barata, con lo que, irónicamente, se puede encontrar a mucha gente que no se puede permitir comida fresca o más sana. O que no saben ni por donde empezar. Así, encontramos que existe una relación entre obesidad y pobreza, algo que me sorprendió muchísimo cuando llegué aquí.

Con la pandemia, la gente empezó a cocinar mucho más en casa, eso sí, lo que ayudó un poco a crear ese hábito y a intentar ser más sanos. Aunque lo que más se comprara fueran conservas y congelados, porque eran productos que duraban más en tiempos de escasez, también se cocinó y se notó el interés en la nutrición. Además, en las redes sociales volaban las recetas y los trucos, todo el mundo compraba freidoras de aire y se disparó la venta de robots de cocina como las Instant Pots. Y se pudo aprovechar la oferta de productos alimentarios que hay, que es enorme por suerte.

Pero con la pandemia, también se disparó el consumo de snacks. Principalmente porque son sencillos y calmaban la ansiedad de los confinamientos. Se dice que ahora se está tendiendo a buscar snacks más sanos, como en este artículo de Forbes, pero también es cierto que han subido las ventas en general, como se ve en este artículo de CNBC.

Maravilloso ejemplo de snacks sanos que encontré hace poco: mini pepinos dulces sin semillas. ¡Y el nombre es genial!

Lo que parece que está claro es que, pese a todo, no nos van a faltar los snacks.

Pumpkin Spice Fever

Celebrando que las hojas empiezan a cambiar de color por aquí, quería hablar un poco de algo que aquí representa por completo el otoño: el pumpkin pie spice. Es muy probable que muchos de vosotros hayais oído hablar de él, pero para los que no, decir que el pumpkin spice (para acortarlo, se suele omitir el «pie») es una mezcla de especias que se añade tradicionalmente al pastel de calabaza. Normalmente contiene canela, clavo, jengibre y nuez moscada, y a veces se le añade pimienta de Jamaica (allspice), cardamomo o vainilla. Cuando llega aquí el otoño, empieza la locura del pumpkin spice y, a parte de los típiquísimos pasteles de calabaza o manzana, aparecen docenas de productos de edición limitada con este sabor. Y no sólo es sorprendente la cantidad de cosas que hay, si no también el entusiasmo con el que son recibidas por la gente, agotándose incluso algunas de las favoritas.

Aquí os traigo algunas de las cosas con pumpkin spice que he encontrado este año:

Empezando por arriba, almendras con chocolate, pastelitos, galletas y nata de origen vegetal (aquí es bastante normal echárselas en el café y vienen en multitud de sabores); todo con nuestro sabor favorito.
Empezando por arriba, té negro, malvaviscos (o nubes), pan de molde, cereales de desayuno y caramelos. Casi nada.

Tengo que apuntar que hay otros sabores otoñales típicos de los que aún no he hablado, como son el sirope de arce o las nueces pecanas, que junto con las manzanas, las batatas y las calabazas de todo tipo, reinan por todas partes. Todo esto también se mezcla con el pumpkin spice o alguna de sus especias, y lo cierto es que se crea una mezcla de sabores realmente característica: dulce y salada, con un toque ligeramente picante que viene de la canela y el jengibre. Como se usa de forma tan tradicional además, la gente enseguida relaciona este tipo de sabores con las fiestas familiares de Acción de Gracias y con la comida casera. De hecho, en muchas partes se representa Thanksgiving con un trozo de pastel de calabaza, para que os hagais una idea.

Yo también me animo a hacer mis propios pasteles de calabaza usando los ingredientes clásicos.

Esto ayuda a formar la idea de lo que aquí se llama Comfort Food, que es la comida que te produce nostalgia o tiene algún tipo de valor sentimental. Por eso tiene tanto tirón aquí y le gusta tanto a la gente. Al fin y al cabo, es como la comida que todos echamos de menos cuando nos hacemos mayores y nos vamos de casa. 😊

Así que si venís alguna vez por New York en otoño, quizás podáis probar alguna de estas comidas, idealmente con pumpkin spice. Y además, ¡muchas de ellas están buenísimas! 🤤

Otoño, calabazas y manzanas

El tiempo ya comienza a refrescar ligeramente (quizás demasiado ligero), y por aquí ya comienza a olerse el otoño. Aún es figuradamente, porque aquí el otoño huele a pumpkin spice, pero ya queda poco. 😂

Al mismo tiempo que las primeras hojas empiezan a amarillear y caerse (por supuesto, las lluvias e inundaciones del huracán Ida no han ayudado a los árboles…), empieza la vuelta a las aulas y para mí eso siempre ha ido asociado al cambio. Además, empiezan las frutas y verduras estacionales: manzanas, batatas y calabazas, sobre todo. Hay que decir que en español la palabra calabaza es genérica. En América, hay muchas variedades que traducimos como «calabaza», y para las que no tenemos nombre. En inglés, encontramos principalmente tres palabras para calabaza, que significan diferentes cosas según la variedad: pumpkin, squash, y gourd. La naranja típica de Halloween, es pumpkin, las blandas suelen ser squashes, y las duras, gourds, para entendernos. En esta época, empiezan a verse los denominados winter squashes o calabazas de invierno, como el butternut squash o el acorn squash, que están deliciosos. Otro ejemplo, al calabacín (a nuestra variedad, aquí la llaman zucchini, pero hay más variedades que se llaman genéricamente squashes), se le considera calabaza de verano.

Empezando por arriba, acorn squash (verde oscuro y pequeñas), butternut squash (anaranjadas y alargadas, con la base redonda), spaghetti squash (amarillas y cilíndricas) y kabocha squash (verdes y redondas, apenas se ven). La foto de abajo son pumpkins naranjas y blancas.

Por otro lado, las manzanas son bastante importantes por aquí. Está el famoso American Pie, claro, pero es que he oído incluso bromas acerca de cómo a la gente de New York y New England le encanta ir a recoger manzanas en otoño. Por supuesto, esto es una actividad por la que hay que pagar: las granjas locales tienen terrenos donde la gente paga para ir y cogerlas del árbol, y además venden sus productos como sidra, compota, o tartas. La verdad es que, pese a que sé que es un poco paripé, me llama la atención ir a una de estas granjas, (¡y más después de probar los zumos artesanales y los donuts de sidra, que son una maravilla!) así que intentaré ir este año. Me hace gracia ver que aquí las manzanas se prefieren muy dulces. Como dato, deciros que en el supermercado se suelen vender botes de caramelo junto a las manzanas (un poco a lo de la nata y las fresas que hacemos en España…).

Manzanas procedentes de granja. Y caramelo para mojarlas, por supuesto.

Hace poco, me explicaron la diferencia entre apple juice, apple cider y cider, ya que yo creía que las dos últimas eran lo mismo:

  • Apple juice es zumo de manzana filtrado y pasteurizado, del que encuentras en el supermercado. Suele ser dulce.
  • Apple Cider es un zumo de manzana sin filtrar (por lo que a veces tiene algo de pulpa) y no pasteurizado. Suele hacerse de forma artesanal y es más ácido.
  • Cider es zumo de manzana fermentado, es decir, con alcohol. También se le llama a veces hard cider para distinguirlas.

Lo escribo aquí también para acordarme… 😅

Por otro lado, también se empiezan a ver también las primeras decoraciones. Lo primero que empezamos a ver fueron cosas de lo que llaman Harvest season, que es la «Época de la cosecha» o directamente Fall, «otoño». Todo es muy campestre y con colores otoñales y suaves, hojas y frutas (sobre todo la calabaza). Esto enlaza directamente con Thanksgiving o «Acción de gracias», en el cuál se añaden a estos temas los pavos y las palabras de gratitud (por lo de «Thanks»). Y después, empieza ya Halloween, con todas las cosas de terror para niños (que son más monas que terroríficas) y las montañas de chocolate. Así que, en este momento del año, conviven más o menos al mismo tiempo, las tres decoraciones.

Lo que está entre el verano y Acción de gracias: decoración de otoño.

Parece que este año, además, han vuelto los eventos y vamos a tener Festival y desfile de Halloween, Desfile de Navidad, Mercadillo y muchas más cosas. El año pasado llegamos un poco tarde (y despistados) a Halloween y a las otras fiestas, así que a ver si este año se nos da un poco mejor y ¡podemos hacer algo divertido! Si la COVID lo permite, claro…

Temporada de huracanes

El simple hecho de que exista una «Temporada de huracanes» , me hace preguntarme por qué demonios la gente, en el momento que tuvo que buscar un asentamiento, eligió vivir aquí. Nosotros, que estamos bastante al norte, por suerte apenas notamos una parte de los efectos de los huracanes, peor lo tienen en la zona del Golfo de México. Pero madre mía.

La temporada de huracanes en el Atlántico, describe el periodo más probable de formación de huracanes, que suele ser en verano, y este año empezó el 1 de junio y terminará el 30 de noviembre. Muchos no llegan a huracanes, y se quedan en tormenta tropical o depresión tropical. Se clasifican así, de más velocidad de viento (huracán) a menos (depresión tropical), según la escala Saffir-Simpson. Hay que ver lo que aprendo aquí.

La cosa es que siempre nos habían pillado relativamente lejos, lo justo para verlos en las noticias, o pegarnos un susto esporádico, como escribí por aquí el pasado diciembre. Pero hace un par de semanas, empecé a ver que, en mi aplicación del tiempo, aparecía una nueva opción: Hurricane tracker. Curiosa que es una, me metí en la opción, y pude ver un mapa en tiempo real de la tormenta tropical Henri , cuyas previsiones decían que pasaría cerca el fin de semana. No vi problema en ese momento, y me entretuve leyendo toda la información que tenían al respecto: cantidad de lluvia, velocidad del viento, zonas afectadas, etc…

Al día siguiente, me sorprendió una alerta de Alexa, que avisaba de peligro por una tormenta tropical. Miré entonces la aplicación del tiempo. Ahora no sólo ponía que nos iba a pasar directamente por encima, si no que además había cambiado su nombre a Huracán Henri. Cosas que no te dejan tranquila, como se puede imaginar. Pero como ya tengo práctica en que con el tiempo aquí te preparen para lo peor y luego no pase nada, decidí no preocuparme en exceso y controlar cómo evolucionaba la cosa.

Imágenes de Accuweather que muestran el pronóstico de Henri dos días antes. Nuestra casa, en el punto azul, llegó a estar en la zona naranja en un momento dado.

Al poco tiempo, nos llegó un email del edificio, donde nos decían que, ante las probabilidades de huracán, que tuviésemos precauciones, como cerrar bien las ventanas, deconectar los aparatos eléctricos y descolgar los cuadros de las paredes (las vibraciones del viento los tiran). También nos decían que estuviésemos preparados por si nos tuvieran que evacuar y quedarnos en casa de familiares o amigos, o ir a un refugio. Eso me puso un poco más nerviosa y me hizo un poco de gracia, hay que reconocerlo. Un poco como de risa floja. Lo que era importante, era que en los distintos servicios de meteorología se podía ver que la tormenta se iba alejando de nosotros. Pero por si acaso les dije a los amigos con los que había quedado el domingo que era mejor dejarlo para otro día. Fuimos al supermercado a aprovisionarnos de cerveza (¡artículos de primera necesidad! 😂) y echamos gasolina al coche. Y ya por la noche cerramos todo bien y guardamos todos los cuadros y objetos delicados, porque aunque no estábamos preocupados, no nos costaba nada.

Empezó a llover de madrugada y por la mañana seguía, pero no demasiado. Sobre las 12 de la mañana empezó a llover bastante fuerte y duró ya el resto del día. Pero no había mucho viento, y tampoco me parecía que lloviese muy diferente a otras veces. Estábamos en contacto con varios amigos de la zona, y ellos estaban perfectamente, así que era un alivio. Al parecer, al tocar tierra había perdido mucha potencia y ya era sólo tormenta tropical. Ya por la noche, empezaron a llegar las noticias y vídeos de inundaciones por todas partes. ¡Una incluso en nuestra pequeña ciudad! Uno de los ríos se salió del cauce e inundó varias carreteras. Pero nosotros, por suerte, no vimos nada de esto. El lunes estaban terminando de limpiar las carreteras y no había mucha carne en el supermercado (supuse que no habrían podido llegar los camiones de suministros), pero el martes ya todo era normal.

Así que, esta ha sido nuestra experiencia con Henri. Ahora mismo, nos llegan avisos de otras tormentas y huracanes con nombre propio y las monitorizamos por si acaso. De hecho, el huracán Ida que ha impactado tan fuerte sobre New Orleans (les deseo que se recuperen pronto), nos llega en forma de lluvia fuerte el miércoles.

A ver cuántos más huracanes tenemos hasta el final de la temporada…

Correo ordinario y no tan ordinario

He estado un tiempo sin escribir, principalmente por varios problemas técnicos. ¡Pero ya está todo solucionado y puedo volver a escribir con normalidad! 😊

Hacía ya un tiempo que quería escribir sobre el correo en Estados Unidos. No el correo electrónico, si no el correo físico; lo que te encuentras en el buzón de tu casa, vamos. Nosotros tenemos la suerte de que estamos en un edificio de apartamentos con un conserje 24 horas, con lo que la gestión de paquetes y correos es muy sencilla. En una casa particular es otro cantar. De hecho, aquí el mayor éxito de las cámaras de seguridad inteligentes, ha sido el de instalarlas en las entradas para evitar (en la medida de lo posible) los robos de paquetes y cartas… Por suerte, eso no nos pasa.

La primera vez que fuimos realmente conscientes del correo, fue cuando hicimos las gestiones de la Tarjeta de la Seguridad Social, y nos dijeron que nos la mandarían por correo. Hasta ese momento, las escasas veces que habíamos abierto el buzón, habíamos encontrado pocos hallazgos aunque curiosos: cupones de descuento del supermercado, publicidad de alguna tienda y cartas para los inquilinos anteriores. Pero la tarjeta fue la primera de muchos documentos que nos han llegado por correo: el carnet de conducir, los papeles del coche, las facturas de los suministros, las tarjetas de crédito del banco… ¡Hasta las matrículas del coche nos llegaron por ahí! Aquí se confía muchísimo en el correo ordinario para todo, no sé si será una cosa de la COVID19, pero no lo parece.

Quizás por este hecho, me llame tanto la atención que exista tanto correo basura. Sí, como en el correo electrónico. Me estoy refieriendo a cosas que recibimos, normalmente de publicidad, que me dejan absolutamente alucinada. Por ejemplo, es de lo más normal que nos lleguen cartas con tarjetas dentro, de cartón o de plástico y que imitan a tarjetas de crédito reales. Algunas son realmente convincentes. Estas tarjetas, bien tienen descuentos, o bien tienen directamente dinero, porque son tarjetas regalo para gastar en exclusiva en la compañía que se anuncia.

También hay publicidad y descuentos más normales, pero dentro de las cartas, hay cosas que rozan el absurdo. Hay una compañía que cambia sus sobres cada cierto tiempo, para que no sepas que son ellos y abras sus cartas. Otras compañías incluyen cosas en el sobre como «Time-sensitive information» («Información sensible a caducidad») o «Inmediate response required» («Se requiere respuesta inmediata»), y estos sobres no tienen remitente ni logos. Y claro, te asustas porque piensas que es una multa o algo así, y es… una mierda de tarjeta regalo, otra vez. Y hace poco, ¡nos mandaron un dólar real en una carta! Como si ya no supieran qué inventar.

Ejemplo de tarjeta, de cartón, que te envían por correo. Y ponen «¡Enhorabuena!» y todo, como si hubiera hecho algo para ganarla…

Recuerdo que una vez en el banco, le comentamos a nuestro agente que en España no era habitual mandar tarjetas con dinero por correo. Y el hombre, se monstró realmente sorprendido, y nos preguntó «Entonces, ¿cómo hacen los bancos allí para publicitarse?»… Como aquí cualquier comercio tiene su propia tarjeta y están muy acostumbrados a usarlas, este sistema parece muy eficaz con el público americano. Pero a mí me resulta extrañísimo.

Y es un poco inevitable el recibir toda esta locura de papeles y tarjetas. Muchas veces ni siquiera están a nuestro nombre, si no que se dirigen al «inquilino». Así que cada vez que cogemos el correo, tenemos como una docena de cartas varias (que a veces son publicidad, a veces no), publicidad directa, cupones y revistas. Nunca he tenido el buzón tan lleno. Por suerte, en nuestro edificio tienen una papelera de reciclaje de papel al lado de los buzones, así que hacemos mucho uso de ella.

Y siempre, está llena hasta arriba.

Estaciones

Llevo un tiempo bastante ocupada con la búsqueda de empleo y todo lo relacionado, pero quería hablar un poco de algo a lo que yo no estaba muy acostumbrada y que aquí es muy evidente: las estaciones.

Ahora que estamos en pleno verano, se puede ver que ya no hay el espectáculo de las flores de la primavera, a pesar de que hay cientos de hortensias o hidrangeas por todas partes. Son unas de mis flores favoritas, así que por mí genial. Lo que se nota es que la vegetación está salvaje: todo está muy verde y los árboles extienden ramas enormes cargadas hasta los topes de hojas. Las hierbas y los arbustos se acercan a los extremos de calles y carreteras, y amenazan con engullirlas. Por supuesto, los insectos están por todas partes, así que hay que tener cuidado con las picaduras. Pero lo que es verdaderamente bonito, son las luciérnagas: están por todas partes. El otro día, volvimos a casa al anochecer, atravesando un campo de béisbol, y todo estaba lleno de luciérnagas y varios conejitos que se alejaban de nosotros al pasar. ¡Precioso!

De todas formas, este verano está inusualmente lleno de tormentas. Prácticamente, tenemos una cada dos días, con unos truenos impresionantes, y que llegan a provocar pequeñas inundaciones (las llaman flash floods). La humedad está siendo también muy alta, entre el 60% y el 80%, lo que sube mucho la sensación térmica y te deja aplastado. Cuando llueve, acaba bajando la temperatura, pero algunas veces, es como si fuera una tormenta tropical. Y hay días que yo me planteo darme una ducha o salir al patio…

Así que estando aquí he aprendido que el clima en New York es continental húmedo, porque hay precipitaciones todo el año y la diferencia de temperaturas entre verano e invierno es muy grande.

Decía al principio que no estaba acostumbrada a esto, y no me refería al verano, por supuesto, si no a la distinción tan drástica de las estaciones. Aquí está clarísimo cuando empiezan y cuando acaban, y son muy diferentes entre ellas. Sobre todo porque aquí mucha vegetación es caduca, y puedes ver todo el ciclo. En España, sobre todo viviendo en Madrid, no notaba esto tanto (yo diría que ahí hay «verano» y «no verano»). Y, la verdad, esto muy bonito.

He hecho esta animación sencilla en pixel art que habla de las estaciones aquí (y de cómo nos hemos vestido para ellas, que aunque sea pixel art, está inspirado en ropa de verdad) 😊. Es para las colaboraciones que hago para el blog de Salva. Ahí podéis encontrar otras que he hecho y las próximas que haré.

De momento, a ver qué tal sigue el verano por aquí. Espero que a vosotros también os vaya bien.

Mi permiso de trabajo

Hace poco, me metí en la web donde podía hacer el seguimiento del estado de mi solicitud de trabajo. Y fue bastante descorazonador descubrir que los tiempo de espera se habían incrementado hasta los 13 meses de espera.

Me resigné a seguir esperando. Pero por alguna razón, como a la semana, me volví a meter en la página. Y algo había cambiado.

¡Mi caso estaba aprobado! ¿Pero, no se suponía que tenían que hacerme unos exámenes biométricos? Supongo que muchas personas no sabréis qué son estos tests, así que os lo comento. Los exámenes biométricos consisten a grandes rasgos en una toma de muestras con las que se te pueda identificar y se hacen con vistas a la seguridad. Hasta hace relativamente poco, estos exámanes consistían en tomarte fotos, las huellas digitales, y tu firma. Lo que te hacen al pasar las fronteras, vamos. Pero el pasado enero, se ampliaron de forma general y se incluyeron además, muestras de sangre y ADN, huellas de las palmas de las manos, grabación de la voz y fondo de retina. Estos exámenes se piden para aquellos que solicitan los permisos de residencia, ciertas visas, y alguna documentación, como los permisos de trabajo.

Os podéis imaginar la gracia que me hacía a mí, pero bueno. ¿Suena distópico? Mucho, pero era lo que había. Entendía que me mandarían instrucciones por correo para hacerme todas las pruebas. Pasaron un par de días más, y me volví a meter en la página. ¡Y el mensaje había cambiado de nuevo!

¿Ya estaba? ¿Sin biométricos ni nada extra? El caso es que hace poco, Joe Biden apareció en los medios diciendo que estas pruebas eran «invasivas e iban en contra de la privacidad». Un poco sí. Así que estaban «intentando eliminarlas paulativamente». Acordándome de esto, busqué otros casos similares, y resulta que los servicios de inmigración están tan saturados por la pandemia, que han suspendido los exámenes biométricos para ciertas peticiones de forma provisional. Se puede leer aquí. Y esto parece que está reduciendo dramáticamente los tiempos de espera de todo.

Así que tengo una gran noticia: ¡ya tengo mi permiso de trabajo!

Ahora viene lo más difícil probablemente, que es buscar trabajo. Tengo una mezcla de sentimientos de miedo y nervios, y de ganas de volver a trabajar de nuevo. ¿Qué traerá ahora el futuro? De momento, muchas oportunidades.

Cómo conseguir un carnet de conducir en New York: la parte práctica

En una entrada anterior comentaba que estábamos esperando para poder coger cita y realizar el examen práctico de conducir. ¡Ya lo hemos hecho ambos!

Lo primero decir que, como en el resto de este procedimiento, todo ha ido tremendamente lento y los tiempos de espera han sido eternos. Nosotros hicimos el curso pre-licencia el día 11 de abril. La verdad es que nos relajamos un poco y dejamos pasar tiempo antes de ponernos a pedir las citas. Al fin y al cabo, podíamos conducir con el Learner Permit y en nuestro día a día, nada había cambiado. Descubrimos, eso sí, que había una zona de exámenes a cinco minutos andando de nuestra casa. Así que nos relajamos, y cuando nos metimos a coger la cita, la demora menor era de más de un mes y en la zona al lado de casa, de casi tres. Así que lo cogimos lo antes que pudimos, que era en un pueblo a 25 minutos en coche.

¿Y qué es lo que se necesita para hacer este examen? Probablemente lo primero debería ser saber conducir un coche. Así que lo mejor sería tomar clases en una autoescuela, ¿no? Pues esto no es obligatorio, sólo está recomendado que las clases te las dé un profesional. Existe un Certificado de prácticas supervisadas, que asegura que has practicado al menos 50 horas (de las cuales, al menos 15 de noche y 10 con tráfico). Pero sólo es obligatorio si eres menor de 18 años, y el certificado puede estar firmado por un padre o tutor. Así que lo normal por aquí suele ser que las clases te las den tu padres.

Así que, una vez sabes conducir, ya puedes concertar tu cita para el examen. Si eres menor de 18 años, tienes que esperar seis meses sí o sí, así que en ese tiempo puedes practicar. Para hacer el examen, es muy importante que lleves tú un coche, asegurado, inspeccionado y con toda la documentación al día (si te examinas por autoescuela, vale el coche de prácticas). Como imaginaréis, suele ser el coche familiar. Si te examinas del carnet de moto, por cierto, tienes que llevar una moto y un coche para el examinador. Pero claro, el coche no lo puedes conducir tú hasta el sitio del examen, faltaría más. Te tiene que acompañar un adulto (un mayor de 21) con un carnet válido. Con las normas de la COVID19, además, el coche tiene que estar limpio y tienes que llevar gel y toallitas desinfectantes. Aparte de llevar todo el tiempo mascarilla.

Ah, bueno, y los gastos de gestión: 10$ por dos intentos. Sí, de verdad, 8,40 euros. Sólo recordaré que en España son unos 93 euros…

Sabiendo todas las normas, lo primero que hicimos fue preguntar a nuestros amigos aquí cómo había sido su examen. Todos nos aseguraban que había sido bastante fácil y que había que hacer las cosas típicas que te piden también en España: doble stop para asegurarte de ver bien, exagerar cuando miras por los espejos, controlar mucho la velocidad, y esas cosas. Yo la verdad es que estaba intranquila: suspendí el examen en España dos veces a causa de los nervios, y temía que me volviera a pasar.


El día del examen, me levanté pronto. Cogí nuestro coche y, nerviosa, conduje 25 minutos a casa de la amiga a la que habíamos pedido el favor de que nos llevase al examen. Desde su casa, ella llevó el coche hasta el lugar del examen. El sitio en cuestión estaba en un pueblo pequeño, que conocemos porque tenemos ahí el médico de cabecera. Ahí había varios coches aparcados y un cartel verde diminuto que ponía «ROAD TEST START HERE». Esperamos brevemente la cola de coches, con todos los padres y sus hijos jovencitos. Al poco tiempo, se nos acercó la examinadora, me pidió el Learner Permit y el certificado del curso, y a mi amiga el carnet de conducir. Mientras comprobaba todo, me dio una toallita para que le desinfectara el asiento del copiloto y las manijas de las puertas. Se subió y empezó el examen.

Irónicamente, pasé más tiempo conduciendo para ir a buscar a mi amiga que en el examen: fueron alrededor de 10 minutos. La mujer me iba dando instrucciones y yo intentaba que los nervios no me traicionaran. En un par de ocasiones me llamó la atención, y yo esperé que no lo tuviera en cuenta porque fueron cosas leves. Así que cuando terminé y aparqué, me dio un recibo dentro de un sobre. «¿He aprobado?», le pregunté. «El resultado está en el sobre», me dijo, y se apresuró a salir del coche.

Así que una vez salió me abalancé a abrir el sobre… ¡Y no sabía si había aprobado o no! Estaban las descripciones de las faltas, y en el resultado, ¡sólo ponía una P! ¿Eso era de passed (aprobado), o era una manera rara de poner suspenso? Mi amiga llegó, se lo enseñé, y las dos dudamos y nos pusimos a buscar por internet qué era la P… ¡Era aprobado!.

Estaba tan nerviosa y con tantas dudas, que ni siquiera leí la parte de abajo del recibo donde ponía las siguientes instrucciones 😅. Ese recibo es mi carnet provisional hasta que me llegue por correo el definitivo, que esperemos llegue en las próximas dos semanas. ¡Así que yo ya estoy!

Salva tuvo también el examen, y por desgracia no lo aprobó. Evidentemente, él sabe conducir, sólo que las condiciones no acompañaron esta vez. Así que ha tenido que volver a pedir cita y ahora toca esperar hasta que lo pueda volver a repetir. Pero no pasa nada, porque ahora yo le puedo llevar a donde necesite 😊

El patriotismo y el verano

El pasado lunes, el último de mayo, se celebró el Memorial Day en Estados Unidos. Este día, que conmemora a los caídos en combate, es realmente sentido y celebrado. Aquí se trata con mucho respeto a los militares, y hay un sentimiento especial hacia los veteranos de guerra. Por ejemplo, en muchos comercios y espectáculos tienen descuentos, tienen excepciones fiscales y hay programas para ayudarles a buscar trabajo o estudiar. Así que, repentinamente, las calles se llenaron de banderas americanas y se alzaron en las casas particulares. También se podían ver muchas ofrendas florales en los cementerios. Creo que no lo he comentado antes, pero en esta zona hay muchísimos cementerios. Hay cementerios clásicos, pero también hay muchos pequeños y sin vallar, con lo que es fácil verlos cuando se va en coche. Es bastante común visitarlos porque suele haber tumbas de personajes públicos, y puedo decir que los que he visto eran muy bonitos y estaban muy bien cuidados.

Calle decorada con banderas.

Al mismo tiempo que todo esto, han empezado a vender el merchandising apropiado: rojo, blanco y azul, y preferiblemente con estrellitas. Y yo que me creía curada de espantos con fiestas anteriores… Pues mira, me logran sorprender. Arreglos florales (flores de los tres colores y banderas), uñas postizas con la bandera, farolillos y piñatas de papel, vasos y platos desechables (hombre, para las barbacoas) y toda la bisutería imaginable. Miles de combinaciones de la bandera en estampados para ropa, con sus accesorios como diademas o pañuelos. No tenemos que olvidarnos, por supuesto, de la bandera en sí: grandes, pequeñas y de distintos materiales. ¡Y la comida! Se nota que aún no está todo, pero ya se empiezan a ver genialidades: cupcakes decoradas con los tres colores, y galletas «patrióticas», que acompañan a marcas que cambian su packaging para la ocasión.

Todo preparado para las fiestas.

Todo este despligue no pega del todo con la seriedad del Memorial Day, pero parece que aprovechan para continuar ya de seguido hasta el 4 de julio. Además, hay que tener en cuenta que aparte de otras cosas, el Memorial Day marca aquí el inicio del verano. Ahora ya están abiertas todas las piscinas y playas, y también muchos parques y lugares de entretenimiento al aire libre. Y pese a que el tiempo no nos ha acompañado (llueve y han bajado las temperaturas), ya se sabe que el verano está a la vuelta de la esquina. Esta fiesta es, además, uno de los pocos puentes del calendario americano, y este año gracias a las vacunas, parece que todo el mundo ha salido fuera a disfrutar de los días libres.

Así que ahora toca esperar que mejore el tiempo y a que podamos seguir con actividades al aire libre para ver qué hacen aquí en verano. Además, en nuestro edificio ya llevan un tiempo los vecinos usando las barbacoas comunes, ¡así que tendremos que aprender a usarlas! Ya que ahora podemos estar en el exterior sin mascarillas, esperemos poder sentir que volvemos poco a poco a la normalidad.

Cervezas y nuevas tradiciones

Mucha de la gente que me conoce sabe que me gusta bastante la cerveza. Hace ya varios años que Salva y yo empezamos a interesarnos por el mundo de las cervezas artesanales, a aprender sobre ellas, a asistir a catas y a probar mucho. Cuando vivíamos en Madrid, teníamos la suerte de conocer varias cervecerías que traían cosas nuevas y poco habituales, y donde nos hicimos amigos de los dueños y camareros, que se quedaban a charlar con nosotros y nos recomendaban cervezas que sabían que nos iban a gustar.

Por desgracia, al venir aquí perdimos esas relaciones «de habituales». Y aunque las echamos mucho de menos -pese a que sabemos que volveremos de visita-, aquí hemos descubierto todo un mundo con la cerveza.

Para empezar, hay que decir que en Estados Unidos la tradición de la elaboración de cerveza está mucho más enrraizada que en España, pareciéndose más a lo que podríamos encontrar en Inglaterra. Hay mucha gente que lleva muchos años dedicada a hacer cerveza, y eso se nota. Cada parte de Estados Unidos tiene sus estilos favoritos y representativos, y es habitual que haya bastantes opciones de cerveza (por ejemplo, en los restaurantes). De hecho, como aquí se preocupan mucho por el comercio local, es muy sencillo encontrar en las cartas cervezas de fabricantes locales. ¡O incluso del mismo restaurante!

Conseguir cerveza aquí es bastante fácil; pero lo realmente sorprendente es lo sencillo que es conseguir buena cerveza. La cerveza es de las pocas cosas con alcohol que se puede encontrar en los supermercados. Las otras cosas son el vino para cocinar, las sodas con alcohol (que les encantan) y alguna sidra suave. También he visto bizcochos emborrachados y queso untable con vino tinto, pero no sé si cuenta… Cualquier otra cosa que sea más fuerte, hay que buscarse una licorería o una tienda de vinos. Además, por ley, es obligatorio enseñar un carnet cuando compras alcohol para verificar tu edad. Imaginaos mi cara la primera vez que me lo pidieron: hacía años que no tenía que sacarlo para eso, que una ya peina canas.

En el supermercado, normalmente se pueden encontrar las cervezas en dos categorías: cervezas comerciales y cervezas menos comerciales y locales.

Cervezas comerciales

Estas cervezas suelen ser de estilo lager o pilsner, como en España, y son de marcas muy populares y extendidas, siendo las reinas Budweisser y Coors. También triunfan mucho, si no más, sus versiones light, cosa que me alucina, porque de por si ya son flojitas. El nivel de alcohol suele estar entre el 4% y 5%, y las suelen vender en botellas, latas normales (12 oz), latas de pinta (16 oz) o latas gigantescas de 24 onzas (una categoría que realmente no acabo de entender, pero que existe). Por supuesto, aquí también es fácil encontrar marcas tan populares como Guinness, Stella Artois o Heineken, y otras que dependen del gusto local, como Samuel Adams, Corona o Yuengling.

Pasillo de supermercado local con cervezas comerciales.
Comparativa de tamaños. De izquierda a derecha, 24 oz, 12 oz (lata) y 12 oz (botella).

Normalmente a esta parte no suelo ir 😅…

Cervezas menos comerciales

Para mi gusto, esta es la zona interesante. Si bien estas cervezas no son tan populares, hay ciertas marcas que no por ello son malas. Me vienen a la cabeza Founders, Blue Moon o Goose Island. Y luego de locales, hay bastantes marcas diferentes, que varían mucho en función de a qué supermercado vayas. Los estilos predominantes que se encuentran son IPAs (Indian Pale Ale) y por supuesto, NEIPAs (New England Indian Pale Ale), que se inventaron aquí en la zona de Nueva Inglaterra. Pero también se pueden encontrar buenas lager, pale ales, cervezas blancas y cervezas estacionales. Estas últimas son fantásticas, porque suelen ser muy experimentales. En otoño teníamos cerveza de calabaza y batata, en invierno, cerveza especiada con jengibre, canela y clavo, y ahora para el calor, empiezan las cervezas con frutas como melocotón o arándanos.

Estas cervezas suelen ser más alcóholicas en general, y es común encontrarlas en botellas, latas delgadas (son como las normales, pero más altas y delgadas), y latas de pinta (16 oz). Hemos probado ya muchas de estas cervezas, y las hay realmente buenas. Sobre todo, de las marcas más locales, de las que ya tenemos nuestras favoritas.

Aquí hay muchas cosas buenas, vamos poco a poco probándolas todas.

Por desgracia, estas marcas suelen ser más caras, pero normalmente merece la pena.


Por supuesto, los supermercados no son los únicos sitios donde conseguir cervezas, tenemos varias fuentes estupendas. Una que adoramos es una tienda maravillosa de distribución de bebidas que encontramos de casualidad (con un cartel gigante de Heineken fuera, es raro que llamara nuestra atención). Dentro, hay cientos de cervezas y hay de todo, por lo que es una locura el elegir. Lo bueno es que ahí encontramos otros estilos que nos gustan mucho, como las sours o las stouts. Así que vamos cada tres meses y reponemos existencias. Pero quizás el mejor sitio para tomar cervezas son las cervecerías de aquí, muchas de las cuales hacen su propia cerveza. Además, con la relajación de medidas para el control de la COVID (que para eso estamos vacunados), se puede estar en el interior tranquilamente. Por eso, ahora empezamos a conocer las cervecerías y a intentar crear lazos similares a los que teníamos en casa. ¡Ojalá lo vayamos consiguiendo poco a poco!

No deja de ser curioso que allí en España, era muy raro que tuviésemos cerveza en casa, porque nos gustaba salir a tomarla. Después, con la pandemia, sí que empezamos a tener algunas en la nevera. Y ahora, con la excusa de probar, siempre tenemos la nevera llena de latas y botellas diferentes. No puedo quejarme 😊

Primera primavera

Hace ya varias semanas que estamos en primavera. Y esto es algo que salta automáticamente a la vista cada día, al levantarse y mirar por la ventana. No es solamente que hayan subido mucho las temperaturas (¡se agradecen los grados positivos!), si no que todo está verde y lleno de flores, que huelen de maravilla. Los pájaros cantan, y hay ardillitas y conejitos por todas partes. No, aunque lo parezca, no es una película de Disney.

Se nota mucho que nuestra pequeña ciudad hace mucho porque todo esté bonito y bien cuidado. Al poco de empezar el buen tiempo, se podía ver a empleados públicos plantando bulbos, y claro, ahora todo está lleno de tulipanes y narcisos de todos los colores imaginables y grandes como mi puño, sin olvidarnos de los pensamientos. En los árboles, es también una cosa tremenda. Hay muchas especies que tienen flores y están por todas partes, como los cerezos japoneses, de los que aquí hay varias especies que han ido floreciendo a diferentes tiempos y dejando una preciosa alfombra de pétalos en los bordes de las aceras. Y los hay de varios tipos y colores, destacando los de flores blancas (suelen ser de la variedad Yoshino), y los de flores rosas dobles (suelen ser Kanzan). ¡Ambos son preciosos! También hay ciruelos rojos, que los tenemos en la entrada de casa y fueron de los primeros en florecer. Por otro lado, he descubierto aquí una especie que no conocía, la magnolia de Soulange o magnolia china. Conocía las magnolias, pero éstas tienen flores enormes que duran mucho tiempo, y son increíbles, con colores blancos, rosas y violetas, que cubren todo el árbol mucho antes de que le salgan las hojas. ¡Una pasada! De flores también están llenos los perales de Callery, y los manzanos, que crean un bonito contraste con sus flores blancas y sus hojas muy verdes. Y aunque no tengan flores, también se pueden ver las hojas de los arces. Tenemos un arce japonés justo al lado de la ventana del despacho, y tiene unos colores rojo y verde absolutamente espectaculares.

Parque cercano a nuestra casa.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha, magnolia china, cerezo japonés Yoshino, narciso doble y tulipán.

Curiosamente, muchos de los árboles ornamentales de esta zona, son especies principalmente asiáticas que se plantaron por su estética, y ahora se consideran especies invasoras. Esto incluye a los manzanos, por cierto, algo de lo que no tenía ni idea.

Pero sí, esto es una locura de bonito. Y también están los animales, claro. Las ardillas han vuelto a salir, y los pájaros se han multiplicado. Aparte de los conocidos gorriones, palomas y cuervos, a los que ahora se les suman las golondrinas, también estoy viendo muchos estorninos y zorzales robín (american robin), que son de lo más bonitos y atrevidos. También he descubierto al cenzontle común o mockingbird, del que había oído hablar pero nunca había visto. Ahora los veo muchas veces posados en los árboles o en los postes de electricidad haciendo sus sonidos raros y me hacen sonreír. También he conseguido atisbar pájaros menos frecuentes, como al cardenal rojo, al arrendajo azul y al chingolo de cuello blanco. Hace un par de días, bajamos a una playa, y ahí pude ver barnaclas negras, además de muchas gaviotas, charranes, ostreros y chorlitos. Y muchos más que no habré conseguido identificar. Ah, y lo de los conejitos también es verdad: los hemos visto en el jardín de casa.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha, gaviota, mockingbird, robín americano y estornino.

Con todo esto, mi último entretenimiento está siendo hacer fotos. Sobre todo de flores y plantas, porque de pájaros es más difícil (aunque lo intento). Luego busco en internet qué especie son con las fotos, y así estoy aprendiendo un montón. Para una mujer de ciudad, como yo, ¡esto es muy novedoso! La verdad es que estoy disfrutando mucho esta primavera.

Cómo conseguir un carnet de conducir en New York: La parte teórica

Parece claro que Estados Unidos es un país donde los coches son realmente importantes. No es sólo que los americanos anden poco en comparación con otros países, es que muchas veces no pueden hacerlo. Esto es más acusado en mucho pueblos y ciudades pequeñas, donde ni siquiera hay aceras o no son transitables, y los accesos están diseñados para los coches, siendo a veces peligroso andar. Súmale a esto unos ineficientes sistemas de transporte público (especialmente fuera de las ciudades grandes), el uso generalizado de coches automáticos y sencillos de conducir, el acceso muy temprano al carnet (en New York, a partir de los 16 años) y un buen precio de la gasolina. Así, tenemos la combinación perfecta para que todo el mundo conduzca.

Qué disgusto nos llevamos cuando descubrimos que el carnet de conducir español no vale aquí.

Bueno, no es que no valga del todo: puedes conducir con un carnet extranjero hasta que te conviertes en residente. De esta forma, no hay ningún problema en alquilar un coche con tu carnet de España, pero no puedes acceder a un leasing o a una compra. Vamos, que para una vacaciones te vale, pero no para vivir. Y aunque en nuestra ciudad no tenemos problema en ir andando a todas partes, enseguida nos dimos cuenta que el coche es necesario para muchas cosas del día a día.

Así que nos metimos en el proceso de sacarnos el carnet de conducir aquí, desde cero, que no hay convalidaciones ni nada por el estilo. Y seguimos en ello, porque con el COVID19 todo se ha ralentizado, aunque esperamos terminar pronto. No es algo tan diferente del de España, aunque desde luego hay cosas que no son las mismas. El proceso es el siguiente, en orden:

  • Examen teórico
  • Prácticas de conducir
  • Curso teórico pre-licencia de 5 horas
  • Examen práctico

Curiosamente, el certificado de las prácticas de conducir sólo es obligatorio para los menores de 18, así que al menos eso no tenemos que hacerlo. Y bueno, nosotros ya tenemos práctica, así que eso que ganamos.


Examen teórico

Hay bastantes cosas que se hacen raras cuando empiezas a conducir aquí, empezando por la ubicación de los semáforos, que se encuentran colgando en mitad de la calle. Pero para mí lo más raro son los giros, ya que fuera de las zonas indicadas, es legal girar a la derecha aunque el semáforo esté en rojo. Así que al principio te pitan mucho, pero luego te vas acostumbrando poco a poco.

Pero lo más difícil del examen teórico, sin duda fue conseguir cita para hacerlo. Ahora con el COVID19, el Departamento de Vehículos de Motor (DMV en inglés), sólo acepta que te presentes a examen con cita previa. Y es horrible. Tardamos semanas en conseguirlas, entrando todos los días y buscando por todos los pueblos cercanos. Cuando por fin nos las dieron, aún teníamos que esperar dos meses. Por suerte, alrededor de dos semanas más tarde, nos escribieron diciendo que podíamos acceder a un programa piloto en el cuál podíamos hacer el examen online si lo hacíamos en los siguientes 7 días. Así que en esa semana nos pusimos a hacer tests como locos, y por supuesto nos presentamos.

La dificultad principal de los tests, al menos para mí, son las pequeñas diferencias que hay con España. Por ejemplo, lo de los giros en rojo, pero también otras cosas, como las rotondas o los cambios de sentidos. También cosas muy concretas, como el nivel permitido de alcohol en sangre en el estado de New York, o las normas específicas con los autobuses escolares (en este estado, si tienen el cartel de Stop desplegado, hay que parar SIEMPRE, aunque estén al otro lado de la calle). Y por supuesto, problemas con las medidas: ¿A cuántos pies tienes que empezar a señalizar cuándo te vas a cambiar de carril? ¿A qué distancia puedes aparcar de una boca de incendios? Un poco lioso, por eso hay que mirárselo.

El examen en sí, es de tipo test, como en España. Para aprobar el test normal, debes acertar 14 de 20 preguntas, y al menos 2 de 4 de señales. ¿Y si suspendes? No hay problema: sales y vuelves a entrar. Puedes repetir el test cuantas veces necesites hasta que lo apruebes. Sí, sin pagar tasas ni volver a coger cita, más facilidades no pueden poner.

En nuestro caso, el test online fueron 50 preguntas, no sabemos si para disuadir de hacerlo. No nos pareció tan diferente a los test que habíamos hecho, sólo que más largo. ¡Y ambos aprobamos a la primera!

Tras aprobar, nos mandaron un correo con un enlace desde donde pudimos concertar una cita en la DMV. Y allí fuimos dos días más tarde, para realizar el papeleo. Éste consistía en pagar las tasas, entregar un impreso estándar, presentar pruebas de residencia (llevamos el contrato de alquiler y una factura de suministros) y firmar un certificado en el que jurábamos que nadie nos había ayudado con el examen y que lo habíamos hecho solos. Además, nos sacaron una fotos en el momento (que como nos había llovido encima, imaginaréis el resultado) y nos hicieron un test de visión. Yo iba con curiosidad a ver cómo nos hacían este test, porque el edificio de la DMV era la típica sala de administración con varios puestos y poco más. ¡Pues muy fácil! En la misma cabina donde se hacía todo, entregué los papeles y me pidieron que retrocediera hasta una línea amarilla que estaba pintada en el suelo. Troté hacia ella obedientemente, y entonces levanté la vista. Encima de la mujer que me atendía, había una típica hoja con letras del oftalmólogo, de 12 filas. Me pidió leer la última fila, y ya está. Yo me reía sola. Ni psicotécnico ni oftalmólogo ni gaitas.

Nos dieron un recibo provisional y a las dos semanas nos llegó al correo nuestro flamante Carnet de aprendizaje nuevo.

Curso teórico pre-licencia

Con el Carnet de aprendizaje en la mano, ya es posible solicitar el curso teórico. Nos recomendaron una autoescuela donde lo hacían, y me alegré mucho al descubrir que habían empezado a impartir cursos online por Zoom debido a la pandemia. Al menos lo podíamos hacer desde la comodidad de casa. Así que compré dos cursos, y el domingo pasado lo estuvimos haciendo.

Desde luego, fue una experiencia peculiar. Primeramente, accedimos a la sala y nos confirmaron que tenían nuestros datos, pasando lista. Después, nos pideron que permaneciéramos todo el tiempo de la clase en pantalla y con la cámara encendida para poder confirmar que habíamos atendido al curso. Hasta ahí todo bien, y empezó la clase. Entonces, empezamos a fijarnos en el resto de personas que había en la sala. Estaba el profesor, un hombre de pelo blanco con bigote y una voz peculiar que leía artículos de periódico recortados. Pero lo divertido era el resto de los alumnos: casi todos eran chavales de 16 años. ¿Y qué implica esto? Pues que hacían lo que les venía en gana con la cámara: la ponían apuntando al techo (y había uno que tenía en su techo pegados trozos de algodón como si fueran nubes…), la apagaban, sólo asomaban las puntas de los pelos, se la ponían muy cerca y sólo se veía la frente… cosas así. En una fatídica ocasión, una cámara incluso acabó demasiado cerca de un escote… 😅. También era tremendamente divertido ver que muchos de ellos estaban haciendo la clase… ¡en la cama! Llegué a contar cinco camas en un momento dado. ¡Una se llegó a dormir un par de veces! Y el más raro de todos: ¡había un chaval que estaba en el asiento de atrás de un coche! Al menos no era delante… Yo no podía sino contener la risa.

Supuestamente, este curso trata varios temas de importancia para el futuro conductor. Pero la verdad es que en lo que hacían más hincapié, era en las distracciones al volante, especialmente en el problema de conducir y mandar mensajes por el móvil al mismo tiempo. Que tiene que ser tremendo, la verdad. Nos pusieron dos documentales al respecto: el primero bastante bien hecho y muy dramático, quizás demasiado. El segundo, era un programa de televisión de entrevistas, bastante cutre, llevado por un tal Dr. Phil. En el episodio, llevaban a una chica de 17 años que se enorgullecía de lo bien que escribía y conducía al mismo tiempo (¡con un móvil de teclado físico alfanumérico!), y se dedicaban a ridiculizarla delante de su madre y todo el público del plató. Como en un episodio de los Simpsons.

También nos pusieron otro documental largo sobre los peligros de conducir y beber alcohol, de principios de los años 90, y otro de accidentes con unos dummies que parecían de los años 80. Muy moderno todo. Entre vídeo y vídeo, el profesor nos explicaba cosas varias del temario y trucos para el examen práctico, aunque no era precisamente entretenido. De hecho, acabamos antes de tiempo, y creo que todos lo agradecimos mucho.

A por el examen práctico

Después de este curso, hoy nos ha llegado por correo un certificado que indica que lo hemos realizado, con el que ya podemos solicitar fecha para el examen práctico. ¡Qué ganas!

Cuando hagamos el práctico, haré otro artículo para contar cómo ha ido. ¡Espero que vaya bien!