Temporada de huracanes

El simple hecho de que exista una «Temporada de huracanes» , me hace preguntarme por qué demonios la gente, en el momento que tuvo que buscar un asentamiento, eligió vivir aquí. Nosotros, que estamos bastante al norte, por suerte apenas notamos una parte de los efectos de los huracanes, peor lo tienen en la zona del Golfo de México. Pero madre mía.

La temporada de huracanes en el Atlántico, describe el periodo más probable de formación de huracanes, que suele ser en verano, y este año empezó el 1 de junio y terminará el 30 de noviembre. Muchos no llegan a huracanes, y se quedan en tormenta tropical o depresión tropical. Se clasifican así, de más velocidad de viento (huracán) a menos (depresión tropical), según la escala Saffir-Simpson. Hay que ver lo que aprendo aquí.

La cosa es que siempre nos habían pillado relativamente lejos, lo justo para verlos en las noticias, o pegarnos un susto esporádico, como escribí por aquí el pasado diciembre. Pero hace un par de semanas, empecé a ver que, en mi aplicación del tiempo, aparecía una nueva opción: Hurricane tracker. Curiosa que es una, me metí en la opción, y pude ver un mapa en tiempo real de la tormenta tropical Henri , cuyas previsiones decían que pasaría cerca el fin de semana. No vi problema en ese momento, y me entretuve leyendo toda la información que tenían al respecto: cantidad de lluvia, velocidad del viento, zonas afectadas, etc…

Al día siguiente, me sorprendió una alerta de Alexa, que avisaba de peligro por una tormenta tropical. Miré entonces la aplicación del tiempo. Ahora no sólo ponía que nos iba a pasar directamente por encima, si no que además había cambiado su nombre a Huracán Henri. Cosas que no te dejan tranquila, como se puede imaginar. Pero como ya tengo práctica en que con el tiempo aquí te preparen para lo peor y luego no pase nada, decidí no preocuparme en exceso y controlar cómo evolucionaba la cosa.

Imágenes de Accuweather que muestran el pronóstico de Henri dos días antes. Nuestra casa, en el punto azul, llegó a estar en la zona naranja en un momento dado.

Al poco tiempo, nos llegó un email del edificio, donde nos decían que, ante las probabilidades de huracán, que tuviésemos precauciones, como cerrar bien las ventanas, deconectar los aparatos eléctricos y descolgar los cuadros de las paredes (las vibraciones del viento los tiran). También nos decían que estuviésemos preparados por si nos tuvieran que evacuar y quedarnos en casa de familiares o amigos, o ir a un refugio. Eso me puso un poco más nerviosa y me hizo un poco de gracia, hay que reconocerlo. Un poco como de risa floja. Lo que era importante, era que en los distintos servicios de meteorología se podía ver que la tormenta se iba alejando de nosotros. Pero por si acaso les dije a los amigos con los que había quedado el domingo que era mejor dejarlo para otro día. Fuimos al supermercado a aprovisionarnos de cerveza (¡artículos de primera necesidad! 😂) y echamos gasolina al coche. Y ya por la noche cerramos todo bien y guardamos todos los cuadros y objetos delicados, porque aunque no estábamos preocupados, no nos costaba nada.

Empezó a llover de madrugada y por la mañana seguía, pero no demasiado. Sobre las 12 de la mañana empezó a llover bastante fuerte y duró ya el resto del día. Pero no había mucho viento, y tampoco me parecía que lloviese muy diferente a otras veces. Estábamos en contacto con varios amigos de la zona, y ellos estaban perfectamente, así que era un alivio. Al parecer, al tocar tierra había perdido mucha potencia y ya era sólo tormenta tropical. Ya por la noche, empezaron a llegar las noticias y vídeos de inundaciones por todas partes. ¡Una incluso en nuestra pequeña ciudad! Uno de los ríos se salió del cauce e inundó varias carreteras. Pero nosotros, por suerte, no vimos nada de esto. El lunes estaban terminando de limpiar las carreteras y no había mucha carne en el supermercado (supuse que no habrían podido llegar los camiones de suministros), pero el martes ya todo era normal.

Así que, esta ha sido nuestra experiencia con Henri. Ahora mismo, nos llegan avisos de otras tormentas y huracanes con nombre propio y las monitorizamos por si acaso. De hecho, el huracán Ida que ha impactado tan fuerte sobre New Orleans (les deseo que se recuperen pronto), nos llega en forma de lluvia fuerte el miércoles.

A ver cuántos más huracanes tenemos hasta el final de la temporada…

Alertas

Ya que está bastante claro que vamos a pasar aquí las Navidades, decidimos que debíamos decorar la casa con estilo navideño. Así que era el momento perfecto para ir a una tienda a la que llevaba un tiempo queriendo ir: Christmas Tree Shops andThat!. Oh sí, la tienda se llama así, podéis cotillear su web. Y tenía mucha curiosidad por entrar, así que ayer por la tarde nos acercamos a una que nos queda a 10 minutos en coche.

Para ir, tenemos que pasar por una zona de colinas llena de casitas bajas con jardín y muchos árboles. Soplaba mucho viento y, al girar una curva, vimos una rama enorme que cruzaba los dos carriles de la carretera. Otro coche había llegado un poco antes que nosotros, y el conductor se bajó a retirarla. Pudimos pasar sin problemas, pero nos extrañó porque tenía que haberse caído momentos antes.

Llegamos a la tienda y, como puede esperarse, pudimos encontrar bastante decoración navideña, pero también de Acción de Gracias y de cosas de decoración general. En mitad de las compras, repentinamente, empezaron a sonar al mismo tiempo todos los móviles de la tienda . El mío, que estaba en vibración, empezó a moverse de forma salvaje dentro de mi bolso. Lo cogí, y en la pantalla ponía: «Alerta de tornado. Revise la información local y busque refugio». He de admitir que me asusté bastante, y me acordé que esto ya me había pasado antes estando en Hawaii. En esa ocasión no pasó nada y, por suerte, se quedó en una anécdota. Además, mirando alrededor, la gente en la tienda estaba muy tranquila. Pero nos fuimos a pagar a ver si nos podíamos volver a casa. Salva se puso a hablar con la cajera y nos dijo que ella no creía que fuera nada grave. Otro cliente detrás nuestro nos dijo que no nos preocupáramos y que condujésemos con cuidado al volver. En ese momento, Salva dijo «¿Eso que suena es el viento?». Todos nos quedamos callados y escuchamos un bramido brutal de fondo. A la cajera incluso le entró la risa nerviosa y le dijo a una compañera que hoy les tocaba dormir en la tienda…

Fuimos a la salida y no pudimos salir a la calle. Estaba lloviendo con mucha fuerza y el viento era feroz. Varias personas estábamos en la entrada alucinando y grabando con el móvil. Miramos las aplicaciones del tiempo, y todo apuntaba a que al poco tiempo se relajaría. Y ciertamente, a los quince minutos amainó bastante y nos fuimos corriendo al coche. Pudimos volver sin problemas, aunque como se puede imaginar, no fuimos por la ruta de las colinas.

Y así ha sido nuestra primera alerta de tornado en New York. Parece que aquí prefieren curarse en salud y avisar con la mínima posibilidad de desastre. ¡Espero que sigan siendo posibilidades y no pasen de eso!