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Welcome! Bienvenidos!

Cuando en el año 2020 mi familia y yo conseguimos mudarnos a Estados Unidos, desde Madrid, ¡nadie pensaba que el mundo se iba a volver patas arriba! Esto es un espacio donde compartir pensamientos, curiosidades y contrastes, de toda esta experiencia.

De momento, todo el contenido del blog está en español, ya que está orientado para españoles. Espero poder cambiarlo poco a poco y tenerlo también en inglés.

Todas las fotos o dibujos de aquí son hechos por mí, a menos que se especifique lo contrario.

¡Gracias por leer!


By now, all the contents in the blog are in Spanish since it is oriented toward Spaniards. I hope I can gradually change that and have everything in English too.

I have made all pictures and drawings posted here unless specifically said otherwise.

El calor y el peligro de las playas

Hace un calor espantoso en NY: estas últimas semanas las temperaturas rondan los 32-35 grados de máximas, con mínimas de entre 20 y 22. Sí, parece que me quejo de vicio, y sé que no es tanto como en España. Pero es que con la humedad relativa que tenemos aquí, que durante el día está entre el 70% y 80%, la sensación térmica es de al menos 5 grados más de lo que marca el termómetro, y puede llegar hasta los 42 o 45 grados sin pestañear. Con esto, los neoyorquinos acuden en masa a sitios fresquitos donde tomarse un respiro. Fuentes, piscinas, e instalaciones especiales para mojarse un poco. También centros comerciales, comercios y supermercados, con el aire acondicionado a tope y en los que te acabas muriendo de frío. Pero lo que sea para huír del sol, que pica mucho.

Instalación con vapor de agua junto al Unisphere. Flushing Meadows Corona Park, Queens, NY.

¿Y qué pasa con las playas? Bueno, pues este año las playas están teniendo… bastantes problemas. Resulta que desde que se abrieron el pasado 31 de mayo, se han registrado muchos más avistamientos de tiburones de lo normal, e incluso ha habido varios ataques leves. Tanto es así, que en plena ola de calor, la gobernadora Kathy Hochul decidió cerrar temporalmente las playas de Long Island, consternando a cientos de acalorados ciudadanos (se puede leer la noticia aquí). Curiosamente, no es el único estado donde se han visto tiburones, ya que en las costas de Connecticut, Rhode Island y Massachussets también hay muchos más de lo esperado. Se dice que las altas temperaturas del agua los atraen a la costa, al igual que a los delfines, ballenas y otros animales marinos.

Carteles de advertencia a la entrada de varias playas en Cape Cod, Massachussets. No dan ganas de bañarse 😅

Hace unas semanas estuvimos en una playa en Provincetown, en Massachussets, y se podía notar que había miedo a meterse demasiado dentro del agua. Por la mañana se habían visto tiburones y la gente no se sentía segura. Pero el mar estaba lleno de vida: gaviotas, charranes, cormoranes buceando a nuestro lado… A lo lejos, de vez en cuando, se podía ver el chorro de la respiración de alguna ballena. Y un poco antes de ir a la playa, habíamos visto dos focas grises en el puerto, para nuestra alegría. Así que nos metimos hasta la cintura en un agua absolutamente helada, y nos volvimos a la orilla con relativa rapidez mientras nos daba la risa floja. Al día siguiente, leí en una noticia que en esa misma playa habían visto una carabela portuguesa… También estuvimos de pasada en la costa de Newport, en Rhode Island, y pudimos ver como la gente estaba en la playa sólo tomando el sol y disfrutando de paseos por la orilla. Y las rocas llenas de cormoranes y correlimos.

Preciosa vista de la playa de Race Point, Provincetown, Massachussets. Se puede ver como la poca gente que hay no se mete en el agua.

Es curioso como en este país estamos tan en contacto con la vida salvaje, siempre me maravillo de ello. Y pese a que este calor horrible sea consecuencia del calentamiento global, me alegra ver que al menos hay tantos animales que lo sobrellevan. Y si el no bañarnos en las playas les deja su espacio, pues tampoco pasa nada, ¡que siempre nos quedan las piscinas!

De ruta por el campo

Con lo poco que les gusta andar a muchos americanos, no deja de parecerme curioso lo populares que son las rutas para andar en la naturaleza. Ya sé que no es igual estar en un bosque precioso que ir andando a comprar un café a la gasolinera… ¡Desde luego, no es lo mismo 😂! Sólo en el estado de Nueva York, hay más de 700 rutas o trails, casi todas en reservas naturales o parques. A menos de 20 minutos en coche de mi casa, puedo encontrar más de 100 de ellas, es muy impresionante. Y con toda la naturaleza que hay aquí, la verdad es que se agradece.

La mayoría de las rutas tienen una estructura similar. Al comienzo, suelen tener plazas de parking; en los parques grandes, muchas veces te cobran una pequeña cantidad por aparcar, principalmente por motivos de mantenimiento, y para también controlar que no se llene en exceso. En estos parque grandes, también es común encontrar cerca de la entrada una zona de picnic o zonas de barbacoas públicas. A veces, también puedes encontrar un centro de actividades, baños y, en sitios especialmente populares, he llegado a ver tiendas de recuerdos. Antes de entrar en la ruta, casi siempre hay un pequeño tablón de anuncios informativo. En él ponen mapas de la zona, recomendaciones y avisos. Por ejemplo, es muy común poner precauciones ante animales (las famosas garrapatas sin ir más lejos), si admiten perros (en muchas sólo con correa) y los horarios del parque. Algunas rutas cierran durante el invierno, y suelen estar abiertas desde el amanecer al anochecer.

Rutas y señalizaciones en Saratoga State Spa Park, Saratoga Springs, NY

Hay rutas para todas las edades, dificultades y actividades, siendo las más populares andar, correr, montar en bicicleta, montar a caballo, pescar, observar pájaros o animales, y esquiar o andar sobre nieve. También, por supuesto, hay rutas con escalada o bosque a través, que tienen mayor dificultad. La mayor parte de ellas están muy cuidadas, pavimentadas en muchas ocasiones y bien señalizadas. Algunas están más asalvajadas, depende un poco de quién las mantenga, que pueden ser organizaciones estatales, locales, privadas o incluso voluntarios. Hay tantas, que muchas veces vas por la carretera y te encuentras la entrada señalizada de alguna de la que no tenías ni idea, medio oculta por la vegetación. Y la verdad es que son preciosas de descubrir.

La ruta de Bronx River Pathway, que va desde Harstdale a la presa de Kensico está muy bien cuidada. Tanto que hasta tiene paradas con audiocomentarios. Scarsdale, NY.
Las rutas de Silver Lake Preserve van directamente por el bosque y apenas se ve por dónde hay que ir. Por suerte, se atisban los círculos amarillos en los árboles y rocas, para saber que vas por el buen camino. Harrison, NY.
Watkins Glen es el parque más bonito en el que he estado. Las ruta principal es simplemente espectacular y merece muchísimo la pena de visitar. Watkins Glen, NY.

Así que ahora que hace buen tiempo, es muy común irse a pasar la mañana caminando por uno de estos trails, o a la caída de la tarde, cuando hace menos calor. Aquí hemos podido ver paisajes muy impresionantes, cataratas, ríos y bosques, y animales de todo tipo, desde ciervos y mapaches, a todo tipo de pájaros y mariposas. Sólo hay que acordarse de llevar buen calzado, protección contra el sol, un buen insecticida, una botella de agua, ¡y al campo!

Llega el verano

Aunque oficialmente el verano no llega hasta el 21 de junio, el pistoletazo de salida lo marca el Memorial Day. Este día, que se celebra el último lunes de mayo, crea uno de los pocos puentes que hay en el calendario americano, (Memorial Weekend) y es el día que se abren las piscinas y las playas. Permanecen abiertas hasta el Labor Day, que es el primer lunes de septiembre. El día que acaba el verano, no oficialmente.

Pues sí, ya ha empezado, y en efecto todo se ha celebrado este pasado Memorial Weekend. Ha habido una gran diferencia con respecto al año pasado en pandemia: ha habido desfiles, eventos y celebraciones de los caídos. También se ha vendido el merchandising normal de esta época del año, todo con sus colores blanco, rojo y azul. Por si os lo preguntáis: sí, se ve a la gente vestida con esos colores en el Memorial Weekend, y con estrellas. Las calles se han vuelto a engalanar con banderas americanas, que se quedarán hasta julio, y este mes compartirán espacio con las banderas del orgullo LGBTQ+. La gente se ha echado a la calle todo lo que ha podido. Bueno, todo lo que le ha dejado el tiempo, que está loco, y estamos pasando de los 35ºC y calor agobiante, a 17ºC y tormentas brutales. A veces, en el mismo día 😅.

Banderas americanas y del arco iris en Manhattan, en junio del 2021

Pero el tiempo no ha impedido del todo que la gente se lanzara a las barbacoas públicas (las hay en parques, edificios y condos) y a las piscinas. Las barbacoas continuarán siendo una constante durante todo el verano: en el patio de nuestro edificio es normal encontrar agente cocinando en ellas todos los días. Y por supuesto, ¡el verano aquí significa s’mores! Para la gente que no los conozca, los s’mores son un «postre» típico de los campamentos de verano. Para hacerlo, hay que coger una nube de azúcar (malvavisco o marshmallow), ponerlo en una hoguera o barbacoa hasta que se derrita un poco, y añadirle un trozo de chocolate entre dos galletas. Esto tiene su técnica, y cualquier niño americano estará encantado de enseñarte lo mal que lo haces 😂. Incluso hay marcas que se consideran las óptimas para hacerlos (Graham, Hershey’s y Jet-Puffed 😌). El caso es que aquí les encanta, y no sólo venden packs para hacerlo, si no que se pueden encontrar postres, cereales, helados y bebidas con este sabor. Los s’mores es una de las cosas que hay que probar aquí, no tiene tanta gracia si no.

Estantería de un super mercado con todo lo necesario para hacer s’mores.

Por lo demás, veamos qué tal se nos da este verano, en el que ya se siente que no hay tantos problemas con el COVID y parece que podremos vivir una experiencia más auténtica 🤞.

Propinas inesperadas

Cualquier español que haya estado alguna vez en los Estados Unidos, sabe que allí las propinas en bares y restaurantes funcionan diferente. En España la propina es optativa y se suele dar como una recompensa extra al buen servicio. Aquí en Estados Unidos, el hecho de no dejar propina se considera extremadamente maleducado. La propina va directamente a la persona que te ha servido y forma una parte importante de su sueldo. Tanto es así que muchos camareros no podrían llegar a fin de mes sin ese dinero, ya que su salario base es muy bajo. Este sueldo es bajo porque se entiende que les van a dar propinas, pero no siempre tienen suficientes propinas… Una pescadilla que se muerde la cola.

Total, que tú no quieres ser ingrato con ese camarero tan majo que te ha traído agua fresquita y te ha hecho un par de chistes. Por supuesto, tampoco quieres que se quede en la calle. Y puede que te apetezca volver a ese restaurante sin que te miren mal… El resultado es que normalmente se deja una propina que suele ser un porcentaje de lo que te hayas gastado. Lo que se suele dejar es entre un 15% y un 25%, aunque para cosas pequeñas (un café, por ejemplo), he llegado a ver el 5%. Es un poco pesado, sobre todo al principio, hacer el cálculo para dejar la propina. Pero te acabas acostumbrando e, incluso, en algunos sitios ayudan poniéndote en las cuentas varios porcentajes que puedes dejar.

Copia de cliente de una factura en un restaurante de Manhattan, con varias opciones para la propina.

Así que pronto te acostumbras a dar propinas a los camareros. Pero lo que no me esperaba, es lo que el otro día me llegó por correo: una petición para dar una propina a un médico.

La traducción es la siguiente:

«¡Quiero expresar mi gratitud!

¡Sí! Estoy encantada de hacer este regalo especial al Hospital _ en reconocimiento de vuestro excelente personal y la alta calidad de los cuidados médicos que me proporcionasteis.

Por favor, para pagar este regalo, ponlo a nombre del Hospital _ y devuélvelo con su formulario en el sobre proporcionado. Para pagarlo, mira el reverso. También puedes hacerlo online en _ o por teléfono, si te es más sencillo.

¡Tu tarjeta se dará a la enfermera o doctor que haya marcado la diferencia para tí!«

Y en la parte de abajo:

«Querido _

Gracias por los compasivos cuidados que recibí en el Hospital _. Hicistéis mi dificil momento un poco más fácil.«


Ya sé que más que una propina, lo que me están pidiendo es una donación. Pero es básicamente lo mismo, a nivel práctico, porque me piden que sea a una persona o equipo por su servicio. ¡Y bien bonita, que parece una postal! 😂 Esto me viene por una radiología que me tuve que hacer (¡nada grave, fue una prueba de diagnóstico de 10 minutos!). Para pagarla, me llegó por un lado la factura del procedimiento, y por otro, la factura para el médico y el equipo. Así que ellos ya están pagados. La tarjetita venía acompañada de una carta que animaba a donar también para el hospital, ya que, según explicaba, eran una organización sin ánimo de lucro y que necesitan invertir en infraeestructuras, tecnología y formación.

Y yo no quiero ser ingrata, porque la verdad es que tanto médicos como enfermeras me trataron muy bien. Excepto para mandar los resultados, que tardaron dos meses, y no nos contestaban a llamadas, mensajes ni correos electrónicos… Y también lo digo: los médicos no son precisamente baratos, y sé que los seguros cubren sus sueldos.

Así que bueno, me lo tengo que pensar. Sobre todo si quiero volver 😅.

Relaciones con el alcohol

Me llama mucho la atención la relación que tienen muchos americanos con el alcohol. Una de las cosas que me parece curiosa, es el hecho de que se venda tanta cerveza en las gasolineras. Ya sé que en España se vende, pero no he visto ni tanta cantidad ni tanta variedad. Está prohibido en NY vender vino y licores en las gasolineras, así que con la cerveza parece que hacen su agosto.

De hecho, hace no mucho entré en una que tenía su propia sección de packs, tanto de cervezas como de gaseosas con alcohol (hard seltzers, son muy populares por aquí). Así, podías comprar tus cervezas frías de las neveras, y después coger una caja de 12 o 18 unidades para el camino. ¡O varias! No sólo cervezas comerciales, si no también artesanales. Y a buen precio.

Gasolinera de NY

Pero claro, también es verdad que el alcohol es carísimo. En un bar o restaurante, una cerveza sale a unos $6 si es convencional o a $8 / $12 si es artesanal. Una copa de vino, puede ser de $10 a $15, si no más. Y un cóctel, de $12 a $16. Por esto, a veces tomarte un cóctel sale a cuenta. Y se nota que aquí les encantan los cócteles, sobre todo por la variedad y por el entusiasmo. No es raro que haya restaurantes famosos sólo por sus cócteles, ni tampoco es raro ver cócteles de temporada (¡que se acaban, no dejes pasar la oportunidad!) o cócteles de baristas invitados. La verdad es que suelen estar muy trabajados, no vamos a negarlo.

Precioso cóctel con café en copa de cobre

También hay muchísimo rechazo a beber. Me he enterado hace nada que existen los llamados «condados secos» o «dry counties«, donde está prohibido vender y consumir alcohol. En New York no hay, pero sí que hay «comunidades secas» o «semi secas», en las que se limita la venta. En concreto, en el estado de New York hay 7 ciudades secas y 39 parcialmente secas. En las parciales, se aplican normas como que sólo se puede comprar alcohol para llevar, o no se puede beber en eventos deportivos, o sólo se puede beber en las fiestas.

Otro dato curioso de Nueva York es que hasta 1982, la edad legal para beber eran los 18 años. Ese año se subió a 19 años, y duró hasta 1985. El año anterior, el Acta Nacional para el Mínimo de Edad para Beber redujo un 10% las ayudas federales para autopistas a los estados cuya edad mínima fuese menos de 21. Así que decidieron subir la edad, lo cuál tiene sentido porque ese dinero se necesita, creedme. Actualmente, los menores de 21 no pueden comprar o tener alcohol para el consumo. Tampoco pueden entrar en una licorería sin estar acompañados de un adulto, no sea que la vayan a liar o algo. Pero bueno, también me han hablado de hoteles en los que no te dejan ir al bar si vas con tu hijo.

La última vez que fuimos a nuestra tienda de cervezas favorita a comprar, hice la siguiente foto. Quiero señalar el cartel que se ve en la parte superior, donde se puede leer:

«Por debajo de 21 No hay tabaco.

We Card (es un programa para la prevención del tabaco en jóvenes). La ley prohibe la venta de tabaco a menores.

Por favor, ten preparado tu carnet de identificación»

También decir que la tienda no sólo vende cerveza, si no también refrescos y gaseosas, por lo que un menor podría entrar sin problemas. Pero la verdad, no puedo evitar pensar que parecen mucho más preocupados por el tabaco que por toda la cerveza que hay en esa tienda.

Docenas de cervezas, pero cuidado con el tabaco

Así que se puede ver que hay muchas formas de consumir alcohol: caras, baratas, de calidad alta y baja. Y también se ve que hay mucha protección a los jóvenes, lo cuál está bien, además de que se les intenta educar para que conozcan las consecuencias de beber. Hay extremos, y a veces se falla pero la intención está ahí.

A mí personalmente me da pena que el consumo moderado de bebidas alcohólicas de calidad como el buen vino o las buenas cervezas sea tan caro, lo que entiendo que es una forma de desincentivar que la gente las tome. ¡Será que en España tenemos la suerte de poder acceder a buena bebida a buen precio!

Pascua y cerezas

Poco a poco empieza a parecer que estamos en primavera. La Pascua está a la vuelta de la esquina, con los niños buscando los huevos de chocolate y los conejitos de dibujos animados. No deja de hacerme gracia la cantidad de dulces que se crean (y se consumen) especificamente para las fiestas. Y aunque no comas dulces, es relativamente común que te regalen flores (tulipanes o narcisos son los clásicos), o una tarjeta.

La peor tarjeta de Pascua que he sido capaz de encontrar.

Por cierto, los conejitos reales, no los de Pascua, ya se están empezando a dejar ver, al mismos tiempo que muchos pájaros, que en invierno casi no se veían. Zorzales robín, mockinbirds, y estorninos, y también hay muchos cuervos. Como está lloviendo bastante, aún no se ven tantas flores como el año pasado, pero también empiezan. Atisbar los tonos rosas de las primeras flores de los ciruelos de jardín desde la ventana, se ha convertido en la primera señal del buen tiempo. Se nota también que están volviendo los eventos y la vida más a la normalidad. Sí que hubo desfile de Saint Patrick -el famoso de Manhattan, e incluso uno en nuestra ciudad-, y además hemos recibido una revista llena de actividades locales para todas las edades, junto con festivales varios, que se están volviendo a realizar. La verdad es que esto era un poco lo que esperaba cuando pensábamos mudarnos aquí, antes de la pandemia. Ahora con los contagios remitiendo en todas partes, y llevando más de un mes sin mascarillas obligatorias, parece que vuelven.

Yo estaba esperando el festival japonés de la floración de cerezo, ya que me enteré que hacían uno enfente de nuestra casa (hay un parque con más de 100 cerezos). El año pasado fue impresionante ver las flores y, desde que pude vivir la fiesta real cuando estuve en Tokio, me apetecía muchísimo volver a verlo. Pero parece que no se va a hacer este año tampoco.

Flor de cerezo Kanzan del año pasado.

Así que tendré que esperar un poco más, seguir admirando las flores, e intentar ir a otro de los múltiples eventos de la primavera. ¡Sólo espero que el tiempo acompañe!

Qué hacer cuando te duele la cabeza

Una de las cosas diferente en los EEUU y de la que aún no había hablado aquí, son los medicamentos. No, no voy a hablar de que se llaman diferente; eso debería ser evidente, ya que son marcas comerciales. Hay otras cosas mucho más curiosas.

Para empezar, aquí también existen medicamentos sin receta y con receta. Los que no tienen receta, se conocen como Over-the-counter medicine, que viene a ser como si dijéramos que están «antes del mostrador de la farmacia». Esto es lo mismo que en España: medicamentos para el alivio del dolor, constipados, alergias, heridas no graves,… esas cosas. Lo curioso es que aquí, estas medicinas no sólamente se pueden conseguir en farmacias especializadas, si no que lo más normal es comprarlos en supermercados, tiendas de conveniencia o incluso en gasolineras. Estas tiendas suelen tener una sección de Pharmacy donde los puedes encontrar, y luego pedir también los medicamentos con receta en otro mostrador a parte. Y por si os lo preguntais, sí, las vacunas para la COVID19 también se ponen en estas farmacias de supermercados.

La farmacia de mi supermercado más cercano. Dentro se ve al farmaceútico, y los medicamentos sin receta están justo delante, como un pasillo más del súper.
Ejemplo de medicamentos over-the-counter en el supermercado. Son marcas de ibuprofeno.

También hay que decir que las farmacias aquí (las tiendas que son un comercio en si mismas), son más bien droguerías. Sí, tienen los dos tipos de medicamentos, y cosas normales de farmacia como pañales o productos de higiene, pero también venden muchas otras cosas: papelería, flores, comida preparada, productos de limpieza, etc. De hecho, yo me quedé alucinada cuando descubrí que para hacerse una foto de carnet, lo normal era irse a una farmacia. ¡Una vez incluso devolví un paquete en una!


Otra de las cosas curiosas que pasan aquí, son los anuncios de medicamentos. En España estamos acostumbrados a que cuando llega el invierno, vemos por todas partes anuncios de antigripales y anticatarrales, al igual que con las alergias al llegar la primavera. Aquí, sé que hay publicidad de medicamentos sin receta, pero yo no he visto apenas. Lo que sí que veo, es muchísima publicidad de medicamentos que vienen directamente de las farmaceúticas. Todos estos anuncios tienen el mismo patrón: muestran muchos datos, con imágenes tranquilas y familiares, o con mascotas divertidas, y terminan diciendo «pídele a tu médico que te recete nuestros medicamentos». Además, suelen ser para enfermedades graves como cáncer, diabetes o hepatitis.

Una muestra de diferentes anuncios de fármacos que he captado mientras veía la televisión.

Lo primero que hay que decir es que sólo hay dos países en el mundo que permiten a las farmaceúticas publicitarse directamente al consumidor: Estados Unidos y Nueva Zelanda. Para mí como europea, esto suena totalmente distópico. ¿No tendría que ser mi médico, un profesional formado, quien me aconsejara sobre la medicación? ¿Cómo puedo saber que una medicación es mejor que otra con un anuncio, sobre todo para cosas tan graves? ¿Estarán creando una falsa necesidad? ¿Confundirán a gente con síntomas parecidos? No debo de ser la única con dudas, porque hay mucha polémica con estos anuncios. Sé también que hay médicos que opinan que esta publicidad da información a sus pacientes y que eso hace que tomen decisiones más informadas, como se puede leer en esta encuesta del año 2004 de la FDA (Food and Drug Administration o Administración de Alimentos y Medicamentos). Mucha gente parece opinar que es un poco como buscar en internet tus síntomas antes de ir al médico… es un poco inevitable y hay que tener cabeza.

No deja de parecerme un poco loco todo, pero tengo que ir al supermercado hoy, y ya que estoy, aprovecharé para comprar desodorante, paracetamol y leche, que está todo en pasillos contigüos. Al menos, es muy cómodo.

Lloviendo hielo

Sigue haciendo mucho frío, y pese a todo, el tiempo se empeña en querernos sorprender. La semana pasada tuvimos un fenómeno conocido como lluvia engelante. Se trata, como podemos leer aquí, de nieve que se derrite al caer, conviertiéndose en agua, y luego se congela de nuevo y se convierte en hielo al impactar. Como resultado, todo queda cubierto con una fina capa de hielo, que pareciera como si estuviera mojado, pero realmente está congelado. Es precioso, sí, y tremendamente peligroso, porque es facilísimo resbalarse. Pero es increíble ver todo congelado, lleno de cristalitos de hielo como si fuesen lucecitas, y carámbanos por todas partes. También con este fenómeno el agua se congela, y hemos podido ver lagos enteros e, incluso, partes del río Hudson ¡totalmente congeladas!

En las imágenes se pueden ver carámbanos en las tuberías, en unas ramas en un canal, cuya agua se había congelado, un detalle de una hoja y unas ramitas totalmente congeladas y lluvia congelada en un coche.


Pero no pasa nada por el frío. ¡Tenemos San Valentín a la vuelta de la esquina! ¡Y ya estamos casi preparados!

Los típicos dinosaurios de San Valentín…

No tengo palabras para algunas de las cosas que encontramos aquí… 😂

Un frío muy negativo

Desde que tenemos un dispositivo Echo, todas las mañanas miro el pronóstico del tiempo para el día, aunque esté configurado en grados Fahrenheit (a los cuales me voy acostumbrando). Este es nuestro segundo invierno viviendo aquí, pero ya el año pasado aprendí que si empezaba a ver temperaturas que me parecían normales en Celsius, como 15 o 10 grados, era algo muy malo.

Al igual que el invierno pasado por estas fechas, ya hemos tenido la primera tormenta de nieve del año. La verdad es que estas última semanas habíamos visto como nevaba varios días, pero no llegaba a cuajar más de 3 o 4 centímetros. Pero nos empezaron a llegar avisos para prepararnos para el viernes por la noche: se esperaban entre 20 y 35 centímetros de nieve. Sí, era mucho. Pero no parecía ser lo peor, porque el problema era que iba a haber tormenta, y el viento podía ser muy peligroso. Aparte de bajar las temperaturas, por supuesto. Así que el viernes estuvo todo el día nevando. Desde por la mañana, que nevaba poco pero continuamente y sin cuajar, hasta última hora de la tarde, que empezó a acumularse. Las temperaturas cayeron en picado, y el sábado por la mañana nos levantamos hasta arriba de nieve y con -9ºC y una sensación térmica de -30ºC. ¡Y seguía nevando!

El sábado fue un día bastante perdido. Había demasiada nieve, hacía un viento helador que lanzaba los copos violentamente en todas direcciones, y las máquinas quitanieve municipales no daban de sí. Las veíamos pasar, una y otra vez, y no había manera. Mucha gente no pudo ir al trabajo, por no poder sacar el coche. De hecho, presenciamos como un todoterreno 4×4, de la marca RAM, era incapaz de subir una cuesta. No sé si todo el mundo conoce este tipo de coches, pero sólo diré que el capó me llega a mí al hombro. ¡Y que es un todoterreno!

Alrededores de nuestra casa. ¡La acera y la carretera casi ni se distinguen!

Y pese a todo, mi sensación era de que… no era para tanto. ¿Hacía mucho frío? Bueno, pues habría que sacar las botas y abrigarse. ¿Había mucha nieve? Habría que ir con cuidado y no sacar el coche hasta que limpiasen las carreteras. Además, como llevaban días avisando, teníamos la nevera llena. ¡Y podíamos aprovechar para sacar fotos!

Detalle de la nieve atrapada dentro de unas hojas de arce japonés.

Debe de ser que ya me voy acostumbrando al tiempo de aquí, pero la verdad es que ni me siento intimidada por la tormenta ni me siento extrañada por el frío. Me hace gracia contar a la gente que hemos tenido -20ºC o -30ºC, pero lo que me es más… incómodo, más que otra cosa, es que se me resequen los labios y las manos por el frío. Y los odiosos, odiosos calambres, claro.

Por lo demás, estoy casi, casi aclimatada. ¡A ver si sigo así!