Banderitas de colores

Estos últimos años con la llegada del buen tiempo, me había fijado que empezaban a aparecer en diferentes zonas de jardines de mi pequeña ciudad, unas pequeñas banderitas de color amarillo. Se podían ver por todas partes, en zonas privadas y públicas, con sutiles cambios en el tamaño y el color. Al acercarme, descubrí que señalaban una zona en la que se había aplicado algún tipo de pesticida, (herbicida, control de roedores o lo que fuera). No fue hasta más tarde que descubrí que desde 2005, en el estado de New York es obligatorio para todas las empresas de pesticidas y fumigación el señalizar las zonas en las que se ha aplicado, y debe de estar ahí al menos 24 horas. Me pareció práctico, la verdad.

Cartel de pesticida, justo a la salida de mi casa.

Tiempo más tarde, pero también en los meses de buen tiempo, me fijé que en uno de los parques de mi pequeña ciudad habían colocado múltiples banderitas, de colores verde y azul, que además parecía que seguían un camino en el césped. Me extrañó y me pregunté que podría ser, porque tenía toda la pinta de ser algún tipo de señalización desconocida para mí. ¡No iban a ser todo pesticidas de diferentes colores! Así que, después de ver banderitas en varios lugares más, me puse a investigarlo. Y descubrí que efectivamente, es un código estandarizado por la Asociación Estadounidense de Obras Públicas o American Public Work Association. Las banderas sirven para marcar si algún cable o tubería está enterrada ahí cuando hay que realizar algún tipo de excavación. Se recomienda para evitar accidentes y por mayor seguridad marcarlo así, con banderas, o con pintura en el suelo. Según el color, tenemos el siguiente código:

  • Blanco: Propuesta de excavación
  • Rosa: Marcas temporales de reconocimiento
  • Rojo: Cables eléctricos
  • Amarillo: Tuberías de gas, vapor, aceite o petroleo
  • Naranja: Cables de comunicaciones, alarmas o señales
  • Azul: Tuberías de agua potable
  • Violeta: Tuberías de agua reciclada, de irrigación y de lodo
  • Verde: Alcantarillado y tuberías de drenaje

Es interesante y no deja de ser práctico para los obreros que se encargan de la construcción. Y ya sabiéndolo, no me extraña tanto ver todas esas banderas.

Banderitas marcando tuberías de agua potable y de alcantarillado.
Banderitas de alcantarillado, junto a la tapa de alcantarilla. Tiene sentido.
Banderitas para las comunicaciones en la entrada de un complejo de apartamentos.

Así que si a alguno os entra la curiosidad al verlas, pues ya lo sabe 😊.

Llega el verano

Aunque oficialmente el verano no llega hasta el 21 de junio, el pistoletazo de salida lo marca el Memorial Day. Este día, que se celebra el último lunes de mayo, crea uno de los pocos puentes que hay en el calendario americano, (Memorial Weekend) y es el día que se abren las piscinas y las playas. Permanecen abiertas hasta el Labor Day, que es el primer lunes de septiembre. El día que acaba el verano, no oficialmente.

Pues sí, ya ha empezado, y en efecto todo se ha celebrado este pasado Memorial Weekend. Ha habido una gran diferencia con respecto al año pasado en pandemia: ha habido desfiles, eventos y celebraciones de los caídos. También se ha vendido el merchandising normal de esta época del año, todo con sus colores blanco, rojo y azul. Por si os lo preguntáis: sí, se ve a la gente vestida con esos colores en el Memorial Weekend, y con estrellas. Las calles se han vuelto a engalanar con banderas americanas, que se quedarán hasta julio, y este mes compartirán espacio con las banderas del orgullo LGBTQ+. La gente se ha echado a la calle todo lo que ha podido. Bueno, todo lo que le ha dejado el tiempo, que está loco, y estamos pasando de los 35ºC y calor agobiante, a 17ºC y tormentas brutales. A veces, en el mismo día 😅.

Banderas americanas y del arco iris en Manhattan, en junio del 2021

Pero el tiempo no ha impedido del todo que la gente se lanzara a las barbacoas públicas (las hay en parques, edificios y condos) y a las piscinas. Las barbacoas continuarán siendo una constante durante todo el verano: en el patio de nuestro edificio es normal encontrar agente cocinando en ellas todos los días. Y por supuesto, ¡el verano aquí significa s’mores! Para la gente que no los conozca, los s’mores son un «postre» típico de los campamentos de verano. Para hacerlo, hay que coger una nube de azúcar (malvavisco o marshmallow), ponerlo en una hoguera o barbacoa hasta que se derrita un poco, y añadirle un trozo de chocolate entre dos galletas. Esto tiene su técnica, y cualquier niño americano estará encantado de enseñarte lo mal que lo haces 😂. Incluso hay marcas que se consideran las óptimas para hacerlos (Graham, Hershey’s y Jet-Puffed 😌). El caso es que aquí les encanta, y no sólo venden packs para hacerlo, si no que se pueden encontrar postres, cereales, helados y bebidas con este sabor. Los s’mores es una de las cosas que hay que probar aquí, no tiene tanta gracia si no.

Estantería de un super mercado con todo lo necesario para hacer s’mores.

Por lo demás, veamos qué tal se nos da este verano, en el que ya se siente que no hay tantos problemas con el COVID y parece que podremos vivir una experiencia más auténtica 🤞.

El patriotismo y el verano

El pasado lunes, el último de mayo, se celebró el Memorial Day en Estados Unidos. Este día, que conmemora a los caídos en combate, es realmente sentido y celebrado. Aquí se trata con mucho respeto a los militares, y hay un sentimiento especial hacia los veteranos de guerra. Por ejemplo, en muchos comercios y espectáculos tienen descuentos, tienen excepciones fiscales y hay programas para ayudarles a buscar trabajo o estudiar. Así que, repentinamente, las calles se llenaron de banderas americanas y se alzaron en las casas particulares. También se podían ver muchas ofrendas florales en los cementerios. Creo que no lo he comentado antes, pero en esta zona hay muchísimos cementerios. Hay cementerios clásicos, pero también hay muchos pequeños y sin vallar, con lo que es fácil verlos cuando se va en coche. Es bastante común visitarlos porque suele haber tumbas de personajes públicos, y puedo decir que los que he visto eran muy bonitos y estaban muy bien cuidados.

Calle decorada con banderas.

Al mismo tiempo que todo esto, han empezado a vender el merchandising apropiado: rojo, blanco y azul, y preferiblemente con estrellitas. Y yo que me creía curada de espantos con fiestas anteriores… Pues mira, me logran sorprender. Arreglos florales (flores de los tres colores y banderas), uñas postizas con la bandera, farolillos y piñatas de papel, vasos y platos desechables (hombre, para las barbacoas) y toda la bisutería imaginable. Miles de combinaciones de la bandera en estampados para ropa, con sus accesorios como diademas o pañuelos. No tenemos que olvidarnos, por supuesto, de la bandera en sí: grandes, pequeñas y de distintos materiales. ¡Y la comida! Se nota que aún no está todo, pero ya se empiezan a ver genialidades: cupcakes decoradas con los tres colores, y galletas «patrióticas», que acompañan a marcas que cambian su packaging para la ocasión.

Todo preparado para las fiestas.

Todo este despligue no pega del todo con la seriedad del Memorial Day, pero parece que aprovechan para continuar ya de seguido hasta el 4 de julio. Además, hay que tener en cuenta que aparte de otras cosas, el Memorial Day marca aquí el inicio del verano. Ahora ya están abiertas todas las piscinas y playas, y también muchos parques y lugares de entretenimiento al aire libre. Y pese a que el tiempo no nos ha acompañado (llueve y han bajado las temperaturas), ya se sabe que el verano está a la vuelta de la esquina. Esta fiesta es, además, uno de los pocos puentes del calendario americano, y este año gracias a las vacunas, parece que todo el mundo ha salido fuera a disfrutar de los días libres.

Así que ahora toca esperar que mejore el tiempo y a que podamos seguir con actividades al aire libre para ver qué hacen aquí en verano. Además, en nuestro edificio ya llevan un tiempo los vecinos usando las barbacoas comunes, ¡así que tendremos que aprender a usarlas! Ya que ahora podemos estar en el exterior sin mascarillas, esperemos poder sentir que volvemos poco a poco a la normalidad.