Visados, trabajo y desesperación

Las visas que obtuvimos para venir a los Estados Unidos son las L. En concreto, Salva tiene una L-1 y yo tengo una L-2. Como todas las visas temporales, tienen sus ventajas y sus incovenientes. La mía, por ejemplo, es una visa dependiente, con lo que tiene la desventaja de que está totalmente ligada a la de Salva. Así que si a él, por ejemplo, le despidieran, nos quitarían la visa a los dos. O por ejemplo, para hacer trámites, necesito mandar siempre nuestro certificado de matrimonio («Proof of Relationship«, dicen). Pero una de las grandes ventajas que tiene la L-2, es que me permite solicitar un permiso de trabajo.

Esto no ha sido siempre así, ya que la ley se cambió en 2002 para que los esposos con L-2 pudiesen trabajar. Los hijos, que también pueden obtener esta visa si son menores de 21 años, no pueden. De hecho, no muchas visas dependientes permiten trabajar, como varios casos que conozco. Incluso las visas H-4, que son bastante comunes, necesitan cumplir unas características muy específicas que no siempre se tienen.

Poder tener trabajo aquí fue una de las cosas que yo quería y que me empujó a mudarme. Había leído que el Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) tiene estipulado que los permisos de trabajo se deben emitir en 90 días. Pero también había leído en foros que se podían retrasar mucho más y que, incluso, había a gente a la que le había tardado hasta 6 meses. Ese hecho no me preocupaba mucho al principio, porque pensé que tardaría varios meses en adaptarme al nuevo país y aún había que buscar empleo. Tenía tiempo.

Y llegó el Coronavirus.

Con la pandemia, es absurdo lo mucho que se han incrementado los tiempos en la administración. Procesos que se hacían en una mañana, ahora hay que esperar semanas sólo para obtener una cita. Eso fue lo que nos pasó con el Número de la Seguridad Social (SSN), que ahora sólo dejan coger cita por teléfono y nos fue absolutamente imposible. Tras un mes de desesperación, Salva pidió ayuda a los servicios de relocalización de la empresa, y ellos llamaron por nosotros. Después de 40 minutos de espera tras aceptarles la llamada, consiguieron que les cogieran el teléfono y avisaron a Salva para hacer una llamada a tres y poder pedir la cita. Lo curioso es que cuando fuimos a por las tarjetas, se presentaron varias personas en la oficina diciendo que necesitaban hacer trámites y no eran capaces de coger cita. A todos les pidieron que se fueran y que lo siguieran intentando por teléfono. Y aún, la mujer que nos atendía nos comentaba, indignada (y en español): «¿Cómo que no se puede coger cita? ¿No están ustedes aquí? ¡Claro que se puede!».


Con miedo a los posibles retrasos tras esta experiencia, recopilé los documentos necesarios (incluída una traducción al inglés y un cheque para los gastos de gestión) y rellené mi solicitud para el permiso de trabajo. La envié por correo, que es ahora mismo la única forma posible de presentarlo, y me dijeron que tardaría tres días en llegar. Al fin y al cabo, sólo hay 2 centros en todo el país para recibirlo y 6 para procesarlo, y tuve que enviarlo a Dallas. Como estaba preocupada por los tiempos, añadí un formulario extra en el que solicitaba que se me informase a las 24 horas de la recepción por mensaje de texto o correo electrónico.

Pasaron los tres días, y es de imaginar que a las 24 horas no me llegó ninguna clase de aviso. Esto fue el 11 de diciembre, y el número de seguimiento del paquete decía que sí había llegado, así que eso me tranquilizó y me dispuse a esperar.

Hace una semana, mientras nos preparábamos para cenar, me llegó un mensaje al móvil, ¡diciendo que habían recibido mi solicitud! El sms además me daba un número de referencia y me decía que me mandarían un correo físico con más instrucciones. Me metí en mi cuenta bancaria y habían cobrado el cheque. ¡La cosa estaba en marcha! Así que me pasé a ver qué información me daban con mi número de referencia. Encontré que sí, efectivamente, lo habían recibido el 11 de diciembre y me decían que tenía que haber recibido en enero la carta. No me preocupé demasiado y esperé impacientemente al correo a ver qué decía y pensando en cuáles serían los siguientes pasos.

Ayer por fin llegó la esperada carta. Y… no era nada. Sólo era un aviso de que habían procesado mi solicitud y que ya se pondrían en contacto conmigo. Básicamente, que mi paquete ha pasado de la pila de recibidos a la pila de en revisión. También he podido encontrar gracias a la referencia que, ahora mismo, los tiempos de espera para mi solicitud son entre 5 y 10 meses, siendo 10 meses el 93% de los casos…

Ha sido un poco decepcionante, pero bueno. Seguiré esperando. ¡Ya iré actualizando cuando tenga más noticias!

La realidad y la ficción

Quería hacer una entrada breve hoy. Una amiga que leyó el blog me comentó que el papel de cocina con el que yo estaba tan… contenta, le recordaba mucho a algo que salía en un capítulo de Los Simpsons . Resulta que en ese episodio, Marge compra un papel de cocina nuevo, cuyo logo es un fornido leñador llamado Burly, y acaba fantaseando con él. ¿Os suena? ¡Pues sí, es una parodia de la misma marcaque comentaba en la entrada anterior!

Imagen de Los Simpsons

Tengo claras dos cosas:

  1. Soy el público objetivo de este producto.
  2. Sabía que iba a ver cosas similares a Los Simpsons en Estados Unidos, pero no imaginaba que tanto. Sea como sea, estoy tremendamente orgullosa de sentirme identificada con Marge. 😊

Nuevas marcas

Cuando te cambias de país, hay muchas cosas que tienes que cambiar. Entre ellas, las marcas que estás acostumbrada a comprar. Es verdad que algunas siguen estando ahí, pero ¿cómo elegir de entre toda la oferta de detergentes si no te suena la marca de ninguno y hay estanterías llenas de ellos? Yo tengo varios métodos.

Método de buscar marcas similares a las conocidas.

Hay veces que las marcas cambian su nombre en los diferentes países, pero en el fondo son el mismo producto. Muchas veces las puedes reconocer por las cajas o por el logotipo, que son muy parecidos. Fácil es el caso de Don Limpio, que es exactamente igual pero aquí se llama Mr. Clean (¡No se llama Mr. Proper!). Otro ejemplo es el caso de las compresas Ausonia, que aquí se llaman Always. Nada que ver el nombre o la apariencia, pero son lo mismo.

Método de ensayo y error.

Está claro: hay que probar. Y muchas veces se acertará enseguida, como cuando elegimos nuestras sábanas y toallas. Las compramos rápido porque las necesitábamos con urgencia, y son de una calidad estupenda. Pero, por ejemplo, con el gel de ducha tuvimos que probar unos cuantos para encontrar uno que nos gustase a ambos. Que por cierto, se llama Softsoap y se inventó en New York. Con la comida, siempre es más fácil (y divertido) probar, y siguiendo este patrón, creo que habremos probado una veintena de cafés de cápsulas distintos…

Método de las reviews.

Hay veces que el ensayo y error no funcionan. Eso fue lo que nos pasaba con el papel higiénico. Comprábamos los paquetes más pequeños para probar, pero no había ninguno que nos convenciera, y nos sentíamos que estábamos perdiendo el tiempo. Así que usamos internet para buscar reviews y rankings de los mejores papeles higiénicos. Sí, existen. Hay rankings para todo: papeles higiénicos, pizzas congeladas, colchones, cafeteras, limpiadores, salsas… Nos funcionó y ahora estamos muy contentos.

Método del antojo.

Y sí, a veces una símplemente compra porque ve algo y… tiene que comprarlo.

Por si cabía alguna duda, lo he comprado única y exclusivamente por el leñador. Y por su mandíbula.

¡Y lo mejor es que absorbe genial! 😍

Primeras nieves

El pasado domingo, por la noche, empezó a nevar. Nevó sin parar hasta que, al más puro estilo de la película El día de la marmota, que conmemora la celebración de ese evento cada 2 de febrero, cayó una nevada impresionante que nos ha dejado entre 40 y 60 cms de nieve.

Ya habíamos tenido una nevada grande, pero se nota que esta ha sido más cantidad, y es bastante impresionante. Se nota, además, que aquí están muy preparados para la nieve. Primeramente, y como en la nevada anterior, llevaban días avisando de la tormenta y preparándose para ella. El mismo domingo por la noche, el Gobernador del Estado Andrew Cuomo, hizo una rueda de prensa avisando de todas las medidas que habían tomado para la nieve. Ya en la mañana del lunes, declaró el Estado de Emergencia en 44 condados. No sé si será por la movilización extra, pero no han parado de limpiar nieve desde el lunes, con un ejército de trabajadores esenciales armados con tractores, excavadoras, palas y camiones de sal de todos los tamaños. Y es que hasta ayer estuvo nevando casi sin parar. Como resultado, las carreteras están limpias y la mayor parte de las aceras también están habilitadas para poder pasar. También hay que decir que se puede ver a mucha gente que limpia la nieve individualmente. Desde las personas que cogen una pala, hasta gente que tiene coches grandes y se ponen una pala quitanieves delante, o gente que tiene su propia máquina especial para quitar la nieve. Estas últimas, que me parecen fascinantes, las he visto de dos tipos: las que parecen cortacéspedes y lanzan la nieve a chorros, y las que parecen quads o tractores pequeñitos y puedes ir sentado, que al parecer son geniales para limpiar aceras. Lo bueno es que todo este equipamiento no sólo se puede comprar, si no también alquilar, con lo que se hace más fácil.

De hecho, salir a pasear no da ningún tipo de problemas de movilidad, aunque el frío ha hecho que no hubiese mucha gente por la calle, y los que salíamos, íbamos embozados hasta las cejas. La verdad es que entre mi gorro, mi bufanda y mi mascarilla, no sé cómo me reconocen los conserjes del edificio… Pero merece la pena salir, porque es muy bonito, se puede andar bastante bien y hay posibilidades de sacar muchas fotos chulas. El martes salí al parque y estaba yo sola, con lo que pude sacar una estupenda foto panorámica:

El miércoles ya hacía mucho mejor tiempo y hoy, con unos 3 grados que hemos alcanzado, la nieve ya se está derritiendo. Ayer ya había bastantes coches circulando sin mayor problema, y tengo que decir que me llama bastante la atención que muchos vehículos, sobre todo los más grandes, no limpian toda la nieve que tienen encima. Así, todavía se ve a los autobuses escolares o a las furgonetas de reparto con varios centímetros (o pulgadas 😄) de nieve en el techo. ¡Incluso algún coche he visto conduciendo que sólo había limpiado los retrovisores y la parte del cristal del conductor! La cosa es volver lo antes posible a la normalidad y seguir cada uno con sus vidas, que sólo es un poco de nieve. Además, debe ser que para algunos hace calor, porque ya he visto a una persona en manga corta salir de un coche y quedarse charlando en la calle… Están hechos de otra pasta.

Bueno, aunque ya se esté derritiendo la nieve, mañana vuelve a nevar un poquito más. Está bien, ¡yo también me tengo que acostumbrar a la nieve!