Estaciones

Llevo un tiempo bastante ocupada con la búsqueda de empleo y todo lo relacionado, pero quería hablar un poco de algo a lo que yo no estaba muy acostumbrada y que aquí es muy evidente: las estaciones.

Ahora que estamos en pleno verano, se puede ver que ya no hay el espectáculo de las flores de la primavera, a pesar de que hay cientos de hortensias o hidrangeas por todas partes. Son unas de mis flores favoritas, así que por mí genial. Lo que se nota es que la vegetación está salvaje: todo está muy verde y los árboles extienden ramas enormes cargadas hasta los topes de hojas. Las hierbas y los arbustos se acercan a los extremos de calles y carreteras, y amenazan con engullirlas. Por supuesto, los insectos están por todas partes, así que hay que tener cuidado con las picaduras. Pero lo que es verdaderamente bonito, son las luciérnagas: están por todas partes. El otro día, volvimos a casa al anochecer, atravesando un campo de béisbol, y todo estaba lleno de luciérnagas y varios conejitos que se alejaban de nosotros al pasar. ¡Precioso!

De todas formas, este verano está inusualmente lleno de tormentas. Prácticamente, tenemos una cada dos días, con unos truenos impresionantes, y que llegan a provocar pequeñas inundaciones (las llaman flash floods). La humedad está siendo también muy alta, entre el 60% y el 80%, lo que sube mucho la sensación térmica y te deja aplastado. Cuando llueve, acaba bajando la temperatura, pero algunas veces, es como si fuera una tormenta tropical. Y hay días que yo me planteo darme una ducha o salir al patio…

Así que estando aquí he aprendido que el clima en New York es continental húmedo, porque hay precipitaciones todo el año y la diferencia de temperaturas entre verano e invierno es muy grande.

Decía al principio que no estaba acostumbrada a esto, y no me refería al verano, por supuesto, si no a la distinción tan drástica de las estaciones. Aquí está clarísimo cuando empiezan y cuando acaban, y son muy diferentes entre ellas. Sobre todo porque aquí mucha vegetación es caduca, y puedes ver todo el ciclo. En España, sobre todo viviendo en Madrid, no notaba esto tanto (yo diría que ahí hay «verano» y «no verano»). Y, la verdad, esto muy bonito.

He hecho esta animación sencilla en pixel art que habla de las estaciones aquí (y de cómo nos hemos vestido para ellas, que aunque sea pixel art, está inspirado en ropa de verdad) 😊. Es para las colaboraciones que hago para el blog de Salva. Ahí podéis encontrar otras que he hecho y las próximas que haré.

De momento, a ver qué tal sigue el verano por aquí. Espero que a vosotros también os vaya bien.

Conducir en el bosque

Las carreteras en la zona donde vivimos son, al mismo tiempo, encantadoras y peligrosas.

Parece mentira que estando relativamente cerca de New York City , en nuestra ciudad y los alredores haya tanto bosque. Muchas de las casas tienen jardines cuidados que, por detrás, dan directamente al mismo bosque. Y no es un bosque que yo haya visto en España. Son zonas grandes, casi sin tocar por el hombre, con árboles altos y salvajes, lagos cristalinos y todo lleno de animales. Es precioso. Mientras conduces puedes atisbar ciervos y pequeños rincones encantadores. En otoño, cuando llegamos, los colores de las hojas eran tan bonitos y vibrantes que parecía que alguien los había pintado y colocado ahí. Ahora en invierno, los árboles están pelados, pero sigue siendo bonito, y es más fácil ver los lagos y las casitas ocultas entre la vegetación. Y cuando nieva, todo parece un cuento.

Driving in October
Octubre
Driving in November
Noviembre
Driving in December
Diciembre

Todo esto, tan bucólico, tiene una cara oscura. Las carreteras pueden llegar a ser peligrosas de conducir. No es sólo lo mal que conducen aquí (algo que daría y dará para varias entradas), si no que las condiciones no siempre son las mejores. El viento, que es bastante fuerte, puede hacer que se caigan ramas. La lluvia, que puede llegar a ser torrencial, también hace que se caigan ramas y dificulta el agarre. Por suerte, estamos lejos de la costa, porque allí suele haber inundaciones leves. El río Hudson, que sí está muy cerca, hace que se formen unos bancos de niebla muy espesos en los que no se ve nada. El frío provoca heladas, a parte de nieve y hielo. Todo esto afecta al asfalto, por supuesto. Y luego también hay que tener en cuenta que las carreteras, especialmente las comarcales, están muy escasamente iluminadas. Apenas hay farolas y, muchas de ellas, tililan y fallan. Sí, como en una peli de terror.

¿Parece ya lo suficientemente peligroso? Pues aún no he hablado que pueden salir animales. Y no es algo infrecuente, por desgracia.

El día de Año Nuevo, de madrugada, vimos nuestro primer ciervo cruzando la carretera delante nuestro. Por suerte, no había apenas tráfico e íbamos bastante lentos. El animal, que a mí me pareció gigantesco (Salva sigue diciendo que era un ciervo normal, pero para mí era como una montaña), trotó con rapidez de derecha a izquierda y se nos quedó mirando desde el jardín de una casa. Minutos más tarde, pude ver los cuartos traseros de otro en el carril contrario.

Como os podéis imaginar, conducir aquí puede inspirar respeto, sobre todo de noche. Pero con cuidado, cabeza y un buen coche, nos vamos apañando. Y, por el momento, yo sigo viendo la parte bonita.

PD. Sólo diré que por esta zona, se supone que hay coyotes, linces y osos. Y si tengo que elegir, que me salga un ciervo casi parece mejor…