Cómo conseguir un carnet de conducir en New York: la parte práctica

En una entrada anterior comentaba que estábamos esperando para poder coger cita y realizar el examen práctico de conducir. ¡Ya lo hemos hecho ambos!

Lo primero decir que, como en el resto de este procedimiento, todo ha ido tremendamente lento y los tiempos de espera han sido eternos. Nosotros hicimos el curso pre-licencia el día 11 de abril. La verdad es que nos relajamos un poco y dejamos pasar tiempo antes de ponernos a pedir las citas. Al fin y al cabo, podíamos conducir con el Learner Permit y en nuestro día a día, nada había cambiado. Descubrimos, eso sí, que había una zona de exámenes a cinco minutos andando de nuestra casa. Así que nos relajamos, y cuando nos metimos a coger la cita, la demora menor era de más de un mes y en la zona al lado de casa, de casi tres. Así que lo cogimos lo antes que pudimos, que era en un pueblo a 25 minutos en coche.

¿Y qué es lo que se necesita para hacer este examen? Probablemente lo primero debería ser saber conducir un coche. Así que lo mejor sería tomar clases en una autoescuela, ¿no? Pues esto no es obligatorio, sólo está recomendado que las clases te las dé un profesional. Existe un Certificado de prácticas supervisadas, que asegura que has practicado al menos 50 horas (de las cuales, al menos 15 de noche y 10 con tráfico). Pero sólo es obligatorio si eres menor de 18 años, y el certificado puede estar firmado por un padre o tutor. Así que lo normal por aquí suele ser que las clases te las den tu padres.

Así que, una vez sabes conducir, ya puedes concertar tu cita para el examen. Si eres menor de 18 años, tienes que esperar seis meses sí o sí, así que en ese tiempo puedes practicar. Para hacer el examen, es muy importante que lleves tú un coche, asegurado, inspeccionado y con toda la documentación al día (si te examinas por autoescuela, vale el coche de prácticas). Como imaginaréis, suele ser el coche familiar. Si te examinas del carnet de moto, por cierto, tienes que llevar una moto y un coche para el examinador. Pero claro, el coche no lo puedes conducir tú hasta el sitio del examen, faltaría más. Te tiene que acompañar un adulto (un mayor de 21) con un carnet válido. Con las normas de la COVID19, además, el coche tiene que estar limpio y tienes que llevar gel y toallitas desinfectantes. Aparte de llevar todo el tiempo mascarilla.

Ah, bueno, y los gastos de gestión: 10$ por dos intentos. Sí, de verdad, 8,40 euros. Sólo recordaré que en España son unos 93 euros…

Sabiendo todas las normas, lo primero que hicimos fue preguntar a nuestros amigos aquí cómo había sido su examen. Todos nos aseguraban que había sido bastante fácil y que había que hacer las cosas típicas que te piden también en España: doble stop para asegurarte de ver bien, exagerar cuando miras por los espejos, controlar mucho la velocidad, y esas cosas. Yo la verdad es que estaba intranquila: suspendí el examen en España dos veces a causa de los nervios, y temía que me volviera a pasar.


El día del examen, me levanté pronto. Cogí nuestro coche y, nerviosa, conduje 25 minutos a casa de la amiga a la que habíamos pedido el favor de que nos llevase al examen. Desde su casa, ella llevó el coche hasta el lugar del examen. El sitio en cuestión estaba en un pueblo pequeño, que conocemos porque tenemos ahí el médico de cabecera. Ahí había varios coches aparcados y un cartel verde diminuto que ponía «ROAD TEST START HERE». Esperamos brevemente la cola de coches, con todos los padres y sus hijos jovencitos. Al poco tiempo, se nos acercó la examinadora, me pidió el Learner Permit y el certificado del curso, y a mi amiga el carnet de conducir. Mientras comprobaba todo, me dio una toallita para que le desinfectara el asiento del copiloto y las manijas de las puertas. Se subió y empezó el examen.

Irónicamente, pasé más tiempo conduciendo para ir a buscar a mi amiga que en el examen: fueron alrededor de 10 minutos. La mujer me iba dando instrucciones y yo intentaba que los nervios no me traicionaran. En un par de ocasiones me llamó la atención, y yo esperé que no lo tuviera en cuenta porque fueron cosas leves. Así que cuando terminé y aparqué, me dio un recibo dentro de un sobre. «¿He aprobado?», le pregunté. «El resultado está en el sobre», me dijo, y se apresuró a salir del coche.

Así que una vez salió me abalancé a abrir el sobre… ¡Y no sabía si había aprobado o no! Estaban las descripciones de las faltas, y en el resultado, ¡sólo ponía una P! ¿Eso era de passed (aprobado), o era una manera rara de poner suspenso? Mi amiga llegó, se lo enseñé, y las dos dudamos y nos pusimos a buscar por internet qué era la P… ¡Era aprobado!.

Estaba tan nerviosa y con tantas dudas, que ni siquiera leí la parte de abajo del recibo donde ponía las siguientes instrucciones 😅. Ese recibo es mi carnet provisional hasta que me llegue por correo el definitivo, que esperemos llegue en las próximas dos semanas. ¡Así que yo ya estoy!

Salva tuvo también el examen, y por desgracia no lo aprobó. Evidentemente, él sabe conducir, sólo que las condiciones no acompañaron esta vez. Así que ha tenido que volver a pedir cita y ahora toca esperar hasta que lo pueda volver a repetir. Pero no pasa nada, porque ahora yo le puedo llevar a donde necesite 😊

El patriotismo y el verano

El pasado lunes, el último de mayo, se celebró el Memorial Day en Estados Unidos. Este día, que conmemora a los caídos en combate, es realmente sentido y celebrado. Aquí se trata con mucho respeto a los militares, y hay un sentimiento especial hacia los veteranos de guerra. Por ejemplo, en muchos comercios y espectáculos tienen descuentos, tienen excepciones fiscales y hay programas para ayudarles a buscar trabajo o estudiar. Así que, repentinamente, las calles se llenaron de banderas americanas y se alzaron en las casas particulares. También se podían ver muchas ofrendas florales en los cementerios. Creo que no lo he comentado antes, pero en esta zona hay muchísimos cementerios. Hay cementerios clásicos, pero también hay muchos pequeños y sin vallar, con lo que es fácil verlos cuando se va en coche. Es bastante común visitarlos porque suele haber tumbas de personajes públicos, y puedo decir que los que he visto eran muy bonitos y estaban muy bien cuidados.

Calle decorada con banderas.

Al mismo tiempo que todo esto, han empezado a vender el merchandising apropiado: rojo, blanco y azul, y preferiblemente con estrellitas. Y yo que me creía curada de espantos con fiestas anteriores… Pues mira, me logran sorprender. Arreglos florales (flores de los tres colores y banderas), uñas postizas con la bandera, farolillos y piñatas de papel, vasos y platos desechables (hombre, para las barbacoas) y toda la bisutería imaginable. Miles de combinaciones de la bandera en estampados para ropa, con sus accesorios como diademas o pañuelos. No tenemos que olvidarnos, por supuesto, de la bandera en sí: grandes, pequeñas y de distintos materiales. ¡Y la comida! Se nota que aún no está todo, pero ya se empiezan a ver genialidades: cupcakes decoradas con los tres colores, y galletas «patrióticas», que acompañan a marcas que cambian su packaging para la ocasión.

Todo preparado para las fiestas.

Todo este despligue no pega del todo con la seriedad del Memorial Day, pero parece que aprovechan para continuar ya de seguido hasta el 4 de julio. Además, hay que tener en cuenta que aparte de otras cosas, el Memorial Day marca aquí el inicio del verano. Ahora ya están abiertas todas las piscinas y playas, y también muchos parques y lugares de entretenimiento al aire libre. Y pese a que el tiempo no nos ha acompañado (llueve y han bajado las temperaturas), ya se sabe que el verano está a la vuelta de la esquina. Esta fiesta es, además, uno de los pocos puentes del calendario americano, y este año gracias a las vacunas, parece que todo el mundo ha salido fuera a disfrutar de los días libres.

Así que ahora toca esperar que mejore el tiempo y a que podamos seguir con actividades al aire libre para ver qué hacen aquí en verano. Además, en nuestro edificio ya llevan un tiempo los vecinos usando las barbacoas comunes, ¡así que tendremos que aprender a usarlas! Ya que ahora podemos estar en el exterior sin mascarillas, esperemos poder sentir que volvemos poco a poco a la normalidad.